William Walker, por Pepe Morales

No es nada nuevo. Sólo basta con leer algo de historia, de literatura o de filosofía para comprender el pasado, entender el presente y poder prevenir el futuro. ¿Leer? España y el mundo leen poco y gran parte de la ciudadanía tiene dificultades con los rudimentos de la lectura comprensiva. A ello se añade el problema de qué leer. En un momento de saturación informativa y desprecio a la Cultura, un porcentaje muy elevado de la información que circula en los medios de comunicación y en las redes sociales es desinformación o bulos.

A nada que se lee un poco de historia, literatura y filosofía, se comprenden muchas cosas de las que se cuecen en ambas orillas del Mediterraneo, en Europa y Oriente Medio, cuna de nuestras ancestrales raíces históricas, literarias, filosóficas… y bélicas. La novedad es la injerencia de EE.UU., no tan nueva si se lee un poco. Ese país nació de la sangre y el dinero, sangre de los pueblos indígenas y de la migración no anglosajona: el supremacismo blanco, casi ario, es quizás uno de los rasgos más reconocibles de su cultura imperial.

A nada que se lea un poco, se comprobará que el dinero es el dios único y verdadero al que adoran los yanquis y el capitalismo su religión única, verdadera y, como todas, sangrienta. Desde su creación, los EE.UU. han matado y saqueado a todo lo largo y ancho del mundo con el único objetivo de apropiarse de recursos naturales y derribar gobiernos que etiquetan como enemigos potenciales. Han pasado de matar con sus ejércitos invadiendo estados, a hacer que se maten entre sí distintos países motivados por el dinero y la propaganda.

Lean. Lean algo del pionero William Walker (1824–1860). Hijo del banquero escocés James Walker y Mary Norvell, originaria de Kentucky, acabó como “filibustero”, mercenario de expediciones militares no autorizadas a otros países para fomentar revoluciones. Creía con firmeza que el 'Destino Manifiesto' de EE.UU. (someter, civilizar y regenerar a los mestizos del sur) era anexionarse el resto del continente, por lo que se lanzó a conquistar regiones centroamericanas para crear nuevos estados esclavistas y unirlos al sur norteamericano.

En 1853, reclutó a propietarios yanquis partidarios de la esclavitud para crear una colonia en México que posteriormente formara parte de los EE.UU. Con aquel ejército mercenario conquistó Sonora y Baja California y fue nombrado presidente de la "República de Sonora". Tras la conquista, se vieron obligados a retirarse a su país. En 1854, entró en Nicaragua y, mediante decretos, restableció la esclavitud, hizo del inglés el idioma oficial y fomentó la llegada de norteamericanos, además de cambiar la constitución y la bandera del país.

Tras varias operaciones en Nicaragua y Costa Rica, Walker intentó tomar Honduras, donde el coronel británico Norvell Salmon le exigió la rendición ante las autoridades británicas. En 1860, The New York Times informó sobre la ejecución de “un estadounidense” en Honduras: «Marchó desde su celda hasta el lugar de la ejecución con paso firme y semblante inquebrantable… tres soldados avanzaron y dispararon sus mosquetes… esparciendo su cerebro y su cráneo al viento». Así acabó Walker al que siguieron otros Walker hasta hoy.

Empero, la figura de Walker y sus mercenarios dejó un legado positivo en el continente que también ha llegado hasta hoy: sus invasiones ayudaron a forjar un sentimiento de orgullo y una identidad latinoamericana que el resto del mundo se empeña en ignorar. Como Monumento Nacional de Costa Rica, una escultura representa a este país, junto a Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras, luchando contra William Walker. La doctrina del ‘Destino Manifiesto’ sigue vigente, es global y amenaza con la Tercera Guerra Mundial.

Pepe Morales

Foto: MARIORDO. Monumento Nacional de Costa Rica – Louis Robert Carriére Belleuse. Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras combaten a los filibusteros.

Saga Bond: Sean Connery (IV), por Julián Valle Rivas

operacion trueno james bondPor qué la película más taquillera del periodo Connery, ganadora del Óscar a los Mejores Efectos Visuales (confesado el relativo valor que concedo a este tipo de reconocimientos), es para mí la más narcotizante e infumable de su singladura se podría argumentar, gracias a la fuerza expansiva y revitalizante de las palabras, por la desidia que el actor comenzaba a mostrar hacia el personaje que minaba su ánimo como los días minaban la frondosidad de su tejado craneal, el cual comenzaba a manifestarse fofo y desangelado, como acongojado o aplastado por las inmarcesibles desesperanzas arrastradas por el tiempo.

 

   Habían transcurrido sólo tres años desde la primera entrega y se presentaba a un Connery condensado por los turbios designios de la madurez. Aquel 007 que, derrochante de lozanía, deslizante de impureza, se había enfrentado al Doctor No, se descubría mortal, sincrónico, como cualquiera de sus congéneres. Aunque, justo es reconocerlo, Sean Connery conservaba y conservó, cualidad imperecedera, ese porte, esa presencia arrebatadora en pantalla cuya derrota ni siquiera se encontraba al alcance de las devastadoras competencias atribuidas a los años.


    Connery ya había impactado sobre la mesa de los productores Broccoli y Saltzman su deseo de desvincularse del papel con la sutileza con la que una hoja seca impacta sobre el suelo, al desprenderse de su rama. Agotado o hastiado, el compromiso (y, quizá, una bonificación económica) vigorizó su interés, pero su cuerpo parecía querer infringir las leyes evolutivas, dispuesto a saltar un quindenio en menos de dos años. Todavía en 1965 la afirmación se ensacaba en el terreno de la teoría. El esfuerzo físico, amén de la apariencia, que exigía el protagonismo o el temor al encasillamiento serían factores determinantes en su posicionamiento. Curiosamente, Connery no era consciente de que su sombra había quedado proyectada en el muro de las leyendas cinematográficas. Proyección que supo vivificar, cuando, cual dios munífico, atendió a los ruegos de su regreso en 1971, incluso en su versión libre o apócrifa, en 1983.


    Para «Operación Trueno», mientras Guy Hamilton grapaba a sus sienes los laureles por «James Bond contra Goldfinger», Terence Young había trabajado en la nueva producción, junto con Broccoli, Saltzman y Kevin McClory, escogiendo a un equipo de camarógrafos especializados en rodajes subacuáticos y manteniendo a Richard Maibaum como guionista preferente y engranaje (a partir de la idea adaptada de Jack Whittingham y Kevin McClory), y el apoyo de John Hopkins; a Ted Moore, en la fotografía; y John Barry, para la música, con tema de cabecera escrito por Don Black e interpretado por el incombustible Tom Jones, diseñado para el personaje (la composición incorpora acordes del tema principal). Peter Hunt supervisó ahora la labor de edición a cargo de Ernest Hosler. Retomaron sus papeles, por su parte, Bernard Lee, Lois Maxwell y Desmond Llewelyn.


    Un liminar estupefaciente abre el largometraje en el que James Bond asesina a un miembro de SPECTRA, el coronel Jacques Bouvar (Bob Simmons) —éste ha fingido su muerte—, sirviéndose, para huir del lugar, de la famosísima mochila propulsora, que, honestamente, con los minutos invertidos en encasquetarse, quitarse el aparatejo y encajarlo en el maletero del Aston Martin (se requiere la colaboración de dos personas), cuya capacidad descarta el largo viaje repleto de bártulos, habría tardado menos, si hubiera salido corriendo por una de las puertas de la mansión. No hay problema, pese a, dada su practicidad: todo caballero ha de disponer de su mochila propulsora; además, el bólido del Agente 007 cuenta con una pantalla trasera antibalas que se despliega a discreción y dos potentes chorros de agua a presión, ingobernables para cualquier secuaz del montón que ose perseguirlo. El caso es que el espectador asiste a la tradicional junta general de villanísimos de la organización criminal, presidida, cómo no, por Ernst Stavro Blofeld, durante la que causará baja el número nueve, por expulsión directa. El número dos, Emilio Largo (Adolfo Celi), da las pautas del nuevo plan: reclamar una exorbitante suma de dinero a los gobiernos. SPECTRA —se irá descubriendo a medida que la trama se desarrolle— robará dos bombas nucleares de la OTAN y amenazará con explotarlas en Gran Bretaña, si no se le abona la cantidad. Para ello, suplanta al piloto, mayor François Derval (Paul Stassino), seducido por la exuberante asesina Fiona Violpe (Luciana Paluzzi), por un mercenario a quien se le ha realizado una cirugía estética en un centro de salud donde, mala suerte, James Bond se recupera de una lesión ocasionada durante su enfrentamiento con Bouvar. El agente británico comienza a ser testigo de sucesos extraños en la clínica, algo le huele a podrido. Entretanto, el avión que transporta las bombas queda a merced de SPECTRA y es ocultado en el fondo del mar. La misión conducirá a Bond hasta Nassau tras Dominique Derval (Claudine Auger), hermana del piloto, a quien ha visto muerto en la clínica, y amante de Largo. Allí se reúne con Felix Leiter (Rik Van Nutter) y Q, para surtirle los artilugios más innovadores del Servicio Secreto, y pronto hallarán el avión bien custodiado por un equipo de submarinistas poco amistosos. En fin, por resumir, ahorrándole los cabeceos a los que el suscribiente ha sucumbido en este punto de la trama, Largo y Bond se harán la puñeta recíproca o mutuamente, completando la cuadratura Fiona y Dominique. La historia se plaga de escenas subacuáticas, echando el resto en la batalla definitiva entre los dos bandos que, sin duda, tendría su mérito técnico por aquel entonces. Por descontado, termina el filme con pelea en barco, muerte del maloso Largo y rescate de Dominique.


    La cuarta entrega fue un triunfo arrasador, lo tecleaba al principio; empero su presupuesto se había triplicado, respecto de su antecesora, y la saga se había popularizado, había demanda, había ansia de 007. Sin embargo, no soporto «Operación Trueno». La narración que avanza en paralelo me resulta lenta y aburrida, de chiste la introducción, muy evidente lo artificioso de las escenas submarinas rodadas en un estanque de estudio, demasiado de iluminación y escasez de diseño por momentos. La lógica dificultad de movimientos bajo el agua resta intensidad a la lucha, y se abusa hasta el extremo de la aceleración de secuencias… Será que tanta agua me ahoga la atención, la atracción hacia una miscelánea de espionaje y acción; será que el físico del actor me desdibuja la imaginación, la imagen esperada del protagonista.


Julián Valle Rivas

AHORA DICEN QUE NO HABRÁ HOSPITAL PÚBLICO, por Alfonso Jiménez

maria jesus botella hospital lucena"Hay épocas y lugares en los que no ser nadie es más honorable que ser alguien" (Carlos Ruiz Zafón).


 Con motivo de la burla que ha supuesto el indignante anuncio de que en Lucena NO habrá hospital público, he leído en prensa, entre otros muchos comentarios que lamentan la mala noticia, un par de ellos bastante curiosos.

El primero lo escribe Pensionista y propone: "Declarar PERSONAS NON GRATAS a la señora MªJ.Botella, al señor Aguirre y al sr. Moreno Bonilla, y a este último RETIRARLE LA MEDALLA otorgada por la hermandad de la Virgen. Que ninguno de los tres pisen mas Lucena porque no serán recibidos por ningún miembro de los partidos políticos".

  El segundo, de un tal Lucentin, en su queja escribe:

 "Aunque los Pensionistas, el Votante Arrepentido, Vero Barcina, Aracelito y Marian tienen razón, no habrá manifestación alguna de protesta contra ese gran engaño, pues media Lucena y quien todos sabemos se han encargado de convencer a la otra media de hacerse un seguro privado y de tenernos distraídos con otros temas "muy importantes". La media Lucena pobre se tendrá que conformar con ir a urgencias hasta que las quiten. Y es casi seguro que también se encargarán de que este alcalde y algunos de sus concejal@s, dentro de unos años, tendrán alguna calle a su nombre por los grandes méritos contraídos".

     Por mi parte yo aconsejaría a las hermandades y a los medios que NO se presten a dar bombo ni a conceder honores a quienes vienen a hacerse la foto y engatusar a los votantes.


   Y me permito recordar que hace tres años(2021), temiendo lo que iba a ocurrir, yo escribí, sin acritud, una carta abierta al señor Jesús Aguirre, por entonces consejero de Sanidad de Andalucía, que fue publicada, además de en mi blog La Carpintería, en Lucenahoy y Córdobahoy. Quien quiera leerla aquí la tiene.
https://alfonjimenez.blogspot.com/2021/04/carta-abierta-al-consejero-de-salud-de.html

     Y ahora veamos un CV de tan ilustres personajes:

1.- MORENO BONILLA: Aunque presume de andaluz y se pasea envuelto en la blanca y verde, Bonilla es catalán, puesto que nació en Barcelona (1970), dato que casi oculta pues parece avergonzarse de la tierra que acogió a sus padres que hasta allí emigraron para poder trabajar y, tras hacer unos ahorros, volvieron a Málaga en donde pusieron un pequeño negocio.

     El estudiante Bonilla NO llegó a terminar Magisterio y se pasó a Psicología, carrera que tampoco concluyó. Como no encontraba trabajo, un buen día asistió a un mitin del PP en La Malagueta; Celia Villalobos lo vio joven, bien parecido y le propuso meterlo en su lista de las elecciones locales malagueñas y ahí empieza su brillante carrera política:
   - Concejal de Deportes (1995)en el Ayuntamiento de Málaga
   - Diputado por Málaga (1997) para el Parlamento andaluz.
   - Diputado al Congreso por Cantabria(2000-04), tierra que no conocía, y dos legislaturas más por Málaga.
   - Secretario de Estado en 2011, nombrado por Rajoy, para hacer todos los recortes posibles en Asuntos Sociales.
   - Presidente de la Junta de Andalucía en 2019, con la ayuda de C,S y Vox. Y reelegido en 2022 con mayoría absoluta.

  Distinciones recibidas:
 Caballero de la gran cruz de Isabel La Católica, 2014
 Hermano distinguido de las Cofradías Fusionadas, 2022
 Distinción especial cofradía Virgen de Araceli, Lucena 2023


2.- JESUS AGUIRRE: nace en Córdoba en 1955, se licencia en Medicina por la UCO en 1979 y ejerce como médico en varios pueblos.
  - Vicepresidente del sindicato médico de Córdoba (2001)
 ´- Presidente del Colegio Oficial Médicos Córdoba (2000-06)
  - Senador en las Cortes Generales por Córdoba(2008-2019)
  - Consejero de Salud en Andalucía (2019-2022)
  - Presidente del Congreso de Andalucía desde 2022, aseguró, al igual que M.Bonilla, que Lucena tendría un hospital público.

3.- MARIA JESUS BOTELLA: Nace en Madrid en 1962 y es licenciada en Derecho por la Complutense; colegiada NO ejerciente. En 1993 se afilia al PP por consejo de su hermana Ana, la excaldesa de Madrid, y con el impulso de su cuñado Aznar se trasladó a Córdoba para iniciar su "carrerón":
- Concejala en el Ayuntamiento de Córdoba(1995)
- Diputada provincial en Córdoba desde 1999-2004
- Diputada en el Parlamento de Andalucía en 2004-2012
- Teniente-alcalde en Ayuntamiento de Córdoba, cargo que simultaneó con la vicepresidencia de la Diputación.(2012-2015)
- Delegada territorial de Salud y Consumo en Córdoba desde 2019, ahora anuncia en 2024 que NO habrá hospital público en Lucena.

Pregunta clave.- Estas insignes figuras que ya han birlado el hospital público, después pasaron a hablar de HARE y ahora de Centro de Salud. Ante este cambio de denominación cabe hacer una pregunta esencial: ¿Su proyecto sanitario para Lucena va a estar dotado para ofrecer las mismas prestaciones de servicios, operaciones y especialidades médicas que el hospital de Cabra, ciudad que, incluyendo su comarca, tiene la MITAD de población que Lucena con la suya?

alfonjimenez.blogspot.com

Inteligencia versus doctrina, por Pepe Morales

La Inteligencia Artificial, aún en pañales, va muy por delante de la Inteligencia Natural de la mayoría de las personas. En ello tiene mucho que ver la eterna dialéctica entre ciencia y creencia, entre materia y espíritu, entre lo humano y lo divino, entre progreso e involución. En tiempos de robots bajo control humano que desafían y vencen a la muerte, encontramos personas que lo fían todo a rezos a los tótems, y no es sólo gente longeva, también nativa digital, conectada, de cabello coloreado, pendientes en la lengua y vírgenes tatuadas.

Milenios de cruz y espada, de inquisición, autos de fe, hoguera, martirio, condena, pecado y culpa han dejado en las personas la impronta del miedo como sostén de la fe y de la ciencia como esencia diabólica, origen de pecados y enemiga a batir. La iglesia, para su propia supervivencia, ha usado el control de la cultura y la educación en todas sus formas para imponer su doctrina y combatir la ciencia. Hay una Europa laicista desarrollada, otra en desarrollo atada a religiones y hay subdesarrollo de Domund en África, Sudamérica y Asia.

En España es usual que gobernantes pueblerinos y aldeanos ocupen lugares destacados en las pompas y performances católicas. También es habitual que concedan bastones de mando, medallas, llaves de la ciudad, alcaldías perpetuas y otros honores mundanos a cristos y vírgenes con la solemnidad debida a Jefes de Estado o reconocidas celebridades. Estos fastos populistas son comunes a la mayoría de los gobiernos municipales sin apenas distingo ideológico por la mera utilización impúdica y electoralista de la simbología religiosa.

Del ámbito político y religioso, se pasa con naturalidad al económico y al empresarial. En fechas recientes, pasada la temporada alta de fervor místico y torrijas, el poder terrenal y el celestial han acudido al reclamo comercial de establecimientos que abren sus puertas y sus datáfonos al pueblo de Lucena. Con chaquetas inaugurales, el alcalde ha posado para los publirreportajes acompañado por un cura distinto en cada cita comprometida: uno de sotana y estola, el otro de paisano, con discreto espantaputas y hojas de olivo a modo de hisopo.

No quedan muy lejanos los tiempos en que las imágenes de cristos y vírgenes, en marco barroco o con chinchetas colgadas, presidían hogares y negocios en dura competencia con Juanito Valderrama en barberías, Pamela Anderson en talleres, Rocío Jurado en zapaterías o Butragueño en fontanerías. Eran tiempos en que una cruz, solitaria o flanqueada por fascistas, estigmatizaba las aulas de la Escuela Pública y las consultas de los Ambulatorios. Los oscuros y aciagos tiempos del nacionalcatolicismo vuelven hoy con postureo populista.

Está muy bien que cada comunidad exprese su folclore ancestral en completa libertad y que se declaren sus fiestas populares de interés turístico. El levantamiento de piedras o el corte de troncos en Euskadi, los castells en Catalunya, las fallas en Valencia y los carnavales o la semana santa en toda España, son manifestaciones folclóricas que sirven para descansar unos días y para aligerar bolsillos. Todos estos eventos causan molestias (ruido, movilidad, suciedad, por ejemplo) y gasto público, soportables cuando afectan a unas pocas fechas.

No es tolerable que toda la población, le guste o no, vea alterada su vida diaria a cada poco con la excusa del folclore o que éste contamine la docencia y la convivencia en los centros escolares de titularidad pública. Es inadmisible el adoctrinamiento católico con obispos en las aulas o aterrorizar al alumnado de guardería, hasta desatar los llantos y encoger los corazones, con el insufrible estridor de una corneta tocando el torralbo. La religión es un asunto privado y se debe respetar al no creyente. La cosa se está yendo de las manos.

Pepe Morales

Fumar MA–TA, por Pepe Morales

Hace casi un siglo, Hollywood convenció a la humanidad de que fumar era cosa de machos y mujeres seductoras. Fue tan convincente que se iniciaba en el vicio a los niños con dos añitos regalándoles un paquete de cigarrillos de chocolate en fechas y fiestas señaladas como complemento a otras regalías. Con ocho o diez años, había papás que daban a sus chavales una caladita del cigarro como gracia ante los asistentes a cualquier evento. A partir de ese momento, la adicción y el síndrome de abstinencia se encargaban del resto.

Es preocupante que la juventud sea más precoz al fumar cada día que pasa. El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud de 2022 apunta a que el 18,3% de la población de 15 a 24 años fuma a diario y que el porcentaje más elevado de fumadores se encuentra entre los 25 y los 34 años (26,3%). El mismo informe recoge que la prevalencia de consumo diario de tabaco en hombres es del 23,3% y en mujeres del 16,4% y relaciona el consumo con el nivel de educación, más elevado en el nivel básico e inferior que en el superior.

La American Cancer Society señala que cada cigarro aporta al organismo 7.000 sustancias químicas, algunas de las cuales pueden producir cáncer: nicotina, plomo, arsénico, ácido cianhídrico, aldehído fórmico, amoniaco, uranio, polonio, benceno, monóxido de carbono, nitrosaminas, hidrocarburos… Por su parte, un estudio de la Universidad de Murcia advierte de que el humo que desprende la combustión del tabaco contiene 400 sustancias químicas muy tóxicas, unas 50 cancerígenas y 12 gases tóxicos que afectan al fumador pasivo.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica cifra el coste sanitario directo producido por las cinco enfermedades más importantes relacionadas con el tabaco (cáncer de pulmón, enfermedades coronarias, enfermedad cerebrovascular, EPOC y asma) en casi 7.000 millones de euros al año. Frente al gasto, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria calcula que la recaudación por impuestos, especiales e IVA, que gravan todas las labores del tabaco es de 9.000 millones, 6.682 de ellos sólo por su venta.

Algo muy similar sucede con la otra droga más consumida en España, el alcohol, tanto en los ritos de iniciación al consumo como en su consideración social, su coste sanitario y su aportación fiscal a las arcas del estado. Ambas adicciones generan debates sobre las medidas a adoptar para minimizar su negativo impacto social. De un lado, la ideología conservadora antepone con firmeza la “libertad” del mercado; del otro, la progresista prioriza la salud individual y colectiva. Se manipula mejor a las personas si se mantiene su adicción.

Un gobierno progresista abogó por reducir el límite de alcohol en sangre para conducir y el PP se lanzó en tromba en contra de la medida. Zapatero tuvo la “ocurrencia” de prohibir fumar en espacios públicos y recibió una andanada de improperios por parte de la derecha política y económica que sirvió al PP para captar el voto del cáncer y la cirrosis. Sánchez propuso un confinamiento ante una pandemia de proporciones bíblicas y Ayuso enarboló la bandera de los bares y las terrazas, ya saben: socialismo o cervezas… y 7.291 muertes.


De nuevo, un gobierno más o menos progre propuso hace días ampliar los espacios libres de humo y, de nuevo, la derecha mostró su oposición. Esta vez, el excelente resultado de la Ley Zapatero y su proyección internacional (¡hasta New York!) han bajado los humos a la tóxica e infumable derecha, de modo que las comunidades que gobiernan han avalado, todas, la medida. Eso sí, presentando como triunfo propio que se debata la autorregulación de los espacios sin humo. Lo mismo de siempre: la economía por encima de la salud.

Pepe Morales

Lucena: salud y suerte, por Pepe Morales

hospital lucena centro socio sanitarioPregonan lo de “todos son iguales” para, junto a lo de “y tú más”, frustrar toda posibilidad de alterar el statu quo. Llevan así desde que, con Cánovas y Sagasta, los borbones idearon la alternancia como distracción para perpetuarse en el poder y así esquivar exilios y guillotinas. Son auténticas figuras del toreo electoral y, sin pudor alguno, no dudan en airear públicamente sus mentiras, sus manipulaciones, su inoperancia y sus delitos si llega el caso. Es el bipartidismo del s. XIX heredado por la Restauración borbónica de Franco.

¿Todos son iguales? Hasta que no se viva otra experiencia, lo único que se puede constatar de manera fehaciente es que PP y PSOE sí son iguales, las dos caras de la falsa moneda de la monarquía. Para convencer al pueblo de que no existe alternativa diferente, el llamado Régimen del 78 cuenta con la pagada labor de unos medios de comunicación que no dudan en servir a sus amos atentando con mentiras y medias verdades contra cualquier intento de armar alternativas y, si no basta, las Fuerzas de Seguridad y la Justicia también convencen.

Recientemente, aún hay casos no resueltos, el mundo ha visto cómo los medios, las FSE y la Justicia han acosado, difamado, espiado, fabricado pruebas, prevaricado y dilatado falsos procesos, con absoluta impunidad, a oponentes políticos que se atrevieron a intentar demostrar que otra política era, y es, posible. Tras el susto, la Restauración recupera la normalidad, pero queda sacar del gobierno, en ello trabajan PP y PSOE, a quienes han superado crisis sin recortes y mejorado las condiciones laborales y de vida de la gente.

Lucena ha sido y es testigo privilegiada de que PSOE y PP “la misma estafa es”. En 2006, Lucena salió masivamente a la calle y se vistió de pancartas verdiblancas pidiendo que se atendieran sus necesidades sanitarias. Bergillos era alcalde, Chaves presidente de la Junta, María Jesús Montero Consejera de Sanidad y Arenas y Sanz lideraban al PP en la oposición. Se dieron los primeros pasos para mejorar la sanidad con el PSOE de Lucena plantado ante el de Sevilla. Sin nada que perder, el PP prometió un hospital si ganaba.

La Junta ha cambiado de manos y la Sanidad Pública lo está notando: deterioro, merma financiera, falta de medios y de personal… a la vez que la privada se ve favorecida por los millones detraídos a la Pública, el mismo modus operandi del PP en Madrid, Murcia, Galicia o Valencia. Lucena tiene al fin un hospital: ¡privado! La asistencia primaria no funciona y, si lo hace, es para que una enfermera atienda las dolencias o para que vea al paciente un médico a doce o catorce días vista, si es que persiste la dolencia o sobrevive el paciente.

El Ayuntamiento cambió de manos y el PP heredó el maldito proyecto. El pueblo de Lucena respiró aliviado porque ya estaba en manos de buenos gestores y el PP de Sevilla era de la misma familia, con lo que todos remarían, ahora sí, en la misma dirección (eso dijeron en campaña). Poco ha durado el alivio. En pocos días, el PP de Lucena ha hecho filigranas para explicar lo inexplicable y el PP de Sevilla ha sido contundente: no habrá hospital, pero en 24 horas anuncia que sí lo habrá. El PSOE de Lucena y Sevilla exige ahora el hospital.


Galdós describió la situación actual en 1912: “Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. [...] Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental”.

Pepe Morales

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