8M: machismo in crescendo, por Pepe Morales

No siendo la única, el machismo y su variante violenta es la más grave lacra que afecta hoy a las mujeres. El machismo se manifiesta en prácticas ideológicas arraigadas en la cultura del patriarcado que afectan a todos los ámbitos de la sociedad capaces de influir en la formación de las personas, desde el laboral hasta el religioso, pasando por el educativo, el familiar, el político, el mediático, el administrativo o el penal. Una mazmorra que ha llevado siglos construir para purgar la condena de ser mujeres y para solaz de los hombres.

Los roles sociales asignados a la mujer, asimétricos respecto a los del hombre, son el lastre del que el feminismo trata de desprenderse a lo largo de la historia en durísima pugna con quienes quieren mantener y ampliar el statu quo de la desigualdad. Cada paso adelante en el tortuoso camino de la igualdad ha costado años de encarnizada lucha que han dejado tras de sí un criminal reguero de sangre, maltrato y vejaciones. Cada salto atrás apenas cuesta dos chasquidos con los dedos y más sangre, más maltrato, más vejaciones.

El Partido Popular, con Vox y sin Vox, vuelve a rescatar lenguajes y modos propios de la Sección Femenina, en plena era digital, con cursos ofertados a mujeres en Tomelloso o en Huelva que les señalan su lugar en la sociedad: limpiar, coser y guisar. El PP, con y sin Vox, se opone a medidas para igualar el empleo femenino al masculino en salario y condiciones. El PP, con y sin Vox, descapitaliza y elimina herramientas para combatir la desigualdad porque no cree en la igualdad de las personas, ni en la diversidad cultural, afectiva y racial.

La férrea batalla entre el PP y Vox por el voto machista supone un trágico aumento de los casos de violencia machista (56 asesinadas en 2023), de las violaciones grupales y de las agresiones sexuales. Preocupa el machismo juvenil que revela el “Barómetro Juventud y Género 2023. Avance de resultados: Violencia de Género” elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, chiringuito comunista de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) presidido por la reina Sofía, vicepresidido por el camarada J. I. Goirigolzarri (CaixaBank) y con peligrosas células en sus filas como A. Botín (banco Santander), A. Brufau (Repsol), J. Creuheras (Atresmedia), A. Garamendi (CEOE), F. García (Iberdrola), B. Prado (Mediaset) y otros conocidos agitadores sociales.

El Barómetro muestra que un 87% de chicos y chicas jóvenes reconocen alguna situación de violencia de hombres contra mujeres en su entorno cercano, que un 23,2% de chicos y un 13,2% de chicas cree que la violencia de género “no existe o es un invento ideológico” o que los porcentajes de jóvenes que adoptan posturas derrotistas, negacionistas, minimizadoras o banalizadoras de la violencia de género se han incrementado. Opiniones como que la violencia de género “aunque está mal, siempre ha existido, es inevitable” (30,1%), “es algo habitual en el seno de una pareja” (16,7%) o “si es de poca intensidad, no es un problema” (16,5%) llegan a triplicarse respecto a años anteriores entre los hombres, pero han aumentado más entre las mujeres.

La relación de estas cifras con la ideología de Vox y del PP es evidente y tampoco quedan al margen la Iglesia Católica y gran parte de los medios de comunicación. Muestras de esta relación ideológica: el 46,5% cree que es igual de problemática la violencia de las mujeres hacia los hombres, el 44,2% que los hombres están desprotegidos ante las denuncias falsas y el 37,3% que se ha perdido la presunción de inocencia para los hombres, afirmaciones que forman parte del argumentario machista de las derechas a pesar del desmentido de instancias policiales y judiciales.

Y un tercer factor de especial gravedad rema a favor de la consolidación del machismo: los feminismos, más pendientes de ponerse apellidos que de continuar en unidad su histórica lucha.

Pepe Morales

Saga Bond: Sean Connery (II), por Julián Valle Rivas

desde rusia con amorLos sacrificios que ha de hacer James Bond por Inglaterra hallan difícil acomodo en nuestra comprensión infantiloide derretida por tradicionalismos recalcitrantes y deglutida por individualismos narcisistas que anteponen el bien propio al común. Por eso, cuando la criptógrafa del consulado soviético en Estambul Tatiana Románova, vestida bajo las sábanas únicamente con una cintita negra rodeando su sedoso cuello, le demande satisfacer sus deseos sexuales, 007 se verá abocado a ello, a satisfacerlos más allá de las expectativas intrínsecas en la melosa proposición femenina, dando lo mejor de sí en el mal trance o brete incuestionablemente aleve, no por sentimentalismos amorosos o impulsos libidinosos, sino por Su Majestad y por Gran Bretaña, porque ha de cumplir con su deber… Pero, por partes.


    El rotundo éxito de la primera entrega animó a los productores Albert R. Broccoli y Harry Saltzman a preparar una segunda con visos de continuidad. Terence Young se había mostrado un director eficaz, ante todo, veloz, y aunque se apreciaba en Sean Connery un par de gramos adicionales en el abdomen y un flequillo con ondulación sospechosa, augurio aciago, conservaron al equipo técnico para estrenar un año después, en 1963, «Desde Rusia con amor», en la que registraron como marcas la apertura del disparo ensangrentado, la escena introductoria y los créditos iniciales psicodélicos, con una composición musical original que termina mutando al famoso tema principal, cuyo tarareo se generalizó. Se incorporó, ahora, al inolvidable Desmond Llewelyn (la sigla Q sin decidir, pasa, en la traducción española, como el «encargado del material») y la misteriosa figura del maligno Ernst Stavro Blofeld, mientras que mantuvieron sus roles Bernard Lee, como M, y Lois Maxwell, como Moneypenny.


    El liminar recrea una simulación de asesinato de Bond perpetrada por un gélido y hormonado agente de SPECTRA, Donald «Red» Grant (interpretado por un siempre interesante Robert Shaw). Tras la secuencia de créditos, el filme nos lleva a un campeonato de ajedrez en una sala cuyo prodigioso diseño impacta al espectador más que la partida que allí se juega. Durante la misma, el jugador Kronsteen (Vladek Sheybal) es convocado a una reunión, revelándose su condición de número cinco de la organización SPECTRA, en la que participará la número tres, Rosa Klebb (Lotte Lenya). En audiencia con el número uno Ernst Stavro Blofeld (quien se presenta en planos recortados, que enfocan un hombro o su icónico regazo en el que, con su mano anillada por el emblema de la organización, acaricia a su aterciopelado gato blanco), repasarán el malévolo plan urdido por Kronsteen. Klebb, antigua agente del SMERSH, engañará a Tatiana Románova (Daniela Bianchi) para que aparente su intención de desertar, que comunicará a las autoridades británicas, rogándoles ayuda a cambio de una máquina descifradora Lektor hurtada del consulado soviético en Estambul, donde trabaja como criptógrafa. Sí impondrá el requisito de que el agente británico de enlace no sea otro que James Bond, de quien se ha enamorado tras ver su fotografía de expediente. SPECTRA, entonces, aprovechará el viaje de Bond y Románova para sustraerles la Lektor y matar a 007, como venganza por acabar con el Doctor No, de modo que la Unión Soviética y Gran Bretaña se culparán mutuamente, enfrentándose hasta la extenuación, momento en el que SPECTRA se hará con el poder mundial. Como prevé la organización criminal, el MI6 considera segura la trampa, pese a lo cual no puede dejar escapar la oportunidad de conseguir una descifradora soviética, así que M enviará a Bond hasta Estambul, no sin antes equiparlo con el primer artilugio de la saga, descrito por el «encargado del material», quien entra en plano bocetado de manual de instrucciones humano. El maletín de los agentes doble cero dispone de un rifle desmontable, en su interior; cartuchos y un cuchillo astutamente ocultos en los laterales; cincuenta soberanos de oro (nunca se sabe cuándo se puede necesitar cambio); y un portentoso artefacto explosivo, fruto de una mente maquiavélica al servicio del Estado, consistente en un falso bote de talco (producto que todo hombre lleva en su neceser) que, adherido mediante un imán al interior del maletín, se activa cuando se deslizan las pestañas de los cierres para abrirlo. La forma de evitar la explosión es la de girar las pestañas noventa grados, pasando de una posición vertical a una horizontal, punto en el que el maletín se podrá abrir sin riesgo alguno… Incluso, en un ejercicio de incertidumbre metafísica, invitan a Bond a practicar la operación de apertura, a fin de asegurarse de que no volará por los aires al salir de despacho de M, y todavía lo observan con cierta vacilación en el arqueo de la ceja… Las peripecias del Agente 007 por Estambul de la mano de su contacto en la ciudad, Kerim Bey (Pedro Armendáriz), son más dignas de ver en el metraje que de teclear en estas líneas. Baste reseñar la visita de Bond y Bey al campamento gitano, donde se les obsequiará con una danza y serán testigos de la costumbre, hábito del folclore local, del duelo entre dos mujeres (bellísimas, claro está) por el matrimonio con el hijo del jefe. El caso es que un ataque al campamento interrumpirá esa suerte de ordalía (atención al impagable instante en el que Armendáriz aplasta una bolsita de sangre artificial, o pintura roja, directamente, en su brazo, representando un disparo). Tras abatir la incursión enemiga, el jefe recompensará a Bond con el arbitraje en el enfrentamiento entre las aspirantes a esposa, cediéndoselas durante una noche. Labor que 007, por no herir a su anfitrión con gesto irrespetuoso, asumirá con estoicismo. Establecido, finalmente, el contacto con Tatiana, y convencida ésta de las cualidades amatorias del británico, el viaje en tren con la Lektor supondrá el asesinato de Bey, a quien necesitaban para cruzar la frontera yugoslava sin llamar la atención sobre la máquina, y la infiltración de Grant, quien suplantará a un agente de enlace para culminar el plan de SPECTRA. Que Grant cometa la insensatez de pedir vino tinto con el pescado durante la cena apostilla en Bond una notable carencia de gusto en el nuevo integrante del grupo antes que su casta enemiga. La lucha entre ambos dentro de la agónica estrechez del compartimento, una vez descubierto Grant, acredita una planificación destacable y un montaje esmerado que componen una secuencia de primer nivel, y que se repetirá en la saga años más tarde, con otro actor encarnando al protagonista. Aquí, la farándula de ingenios ofrecidos por su maletín (para eso se expusieron al espectador) conceden la victoria a Bond. No obstante, queda cruzar la frontera por tierra y el golfo de Venecia hasta la ciudad, trayectos en los que SPECTRA, que ya ha castigado a Kronsteen por su fracaso, procura aniquilar a los protagonistas sin lograrlo. Condensado en los últimos minutos de cinta, Rosa Klebb intentará una desesperada acometida definitiva, adentrándose en la habitación de hotel de la pareja disfrazada de camarera de piso, que le costará la vida. Precede a los créditos un amoroso paseo en góndola de James y Tatiana y paneo de cámara hasta sacarlos de encuadre. Cierre característico de la saga.


    Este título y su posterior son mis preferidos de la era Connery. «Desde Rusia con amor» construye una historia sólida que quizá flaquee en el brusco giro del perfil de Grant, quien se manifiesta como un ser cuasi robótico durante la primera mitad del largometraje, para alternar con humana normalidad durante el tramo del tren. Sin embargo, la fotografía enmarca planos destacables y el diseño de producción, con una superior cuantía de escenarios, pespunta con hilos dorados una segunda entrega que contó con un presupuesto duplicado y sobrepasó en un tercio la recaudación, respecto de la anterior. La tercera entrega, sin duda, no se haría esperar.


Julián Valle Rivas

Chófer multiusos, por Pepe Morales

Se suele asociar la figura del chófer a personas de alta posición económica y social que, por comodidad o necesidad, delegan en un profesional la molesta y complicada tarea de conducir y aparcar el coche en que se desplazan. Ejecutivos, aristócratas, militares, toreros, artistas, capos de la mafia o ganadores de la bonoloto suelen tener en plantilla un chófer que, a veces, compagina la conducción con tareas de confidente, terapeuta y/o asistente personal. En ocasiones extremas, la vida del viajero puede depender de este profesional.

La cercanía entre jefe y empleado, poco más de un metro desde el retrovisor, poco menos que ser testigo cómplice de intimidades, exige total confidencialidad y confianza. A menos de un metro, la guantera es un cajón de sastre donde se guardan la documentación del coche y cosas inconfesables que pueden convertir la vida de los pasajeros en un auténtico desastre consciente o inconscientemente. Un chófer mal pagado o de naturaleza codiciosa puede ceder a la tentación si le ofrecen un dineral por airear trapos sucios del jefe o la jefa.

Favor con favor se paga y es habitual que el chófer disfrute de ciertos privilegios que se pueden considerar pago en especies por los servicios prestados. Así, de esta relación íntima y cercana se derivan favores personales y/o familiares que afianzan presuntos lazos, mal trenzados, de amistosa camaradería. El uso particular del coche oficial, la colocación o promoción de algún familiar o la información privilegiada suelen ser prestaciones habituales, más allá de lo estipulado en el contrato, que de alguna manera pagan la fidelidad del chófer.

Es llamativa la relación de los políticos del PP con los chóferes de sus coches oficiales: esperpéntico y clasista el trato que Celia Villalobos dispensó en público sainete a Manolo; surrealista la revelación por Fernández Díaz de que Marcelo, un ángel de la guarda, se encargaba de aparcar su coche; mafioso el ascenso del chófer de Bárcenas a policía nacional como premio por espiar a su jefe por orden del Ministerio del Interior para intentar neutralizar pruebas contra el PP en casos de corrupción en los que estaba implicado.

Debieran preocupar al PSOE los procesos de selección de chóferes y asesores, pues da la sensación de que son imanes y coladeros para personajes del lumpen. Sonado fue el caso de Juan Francisco Trujillo, chófer de un director general de la Junta de Andalucía, quien llegó a gastar hasta 25.000 € al mes de dinero público en cocaína que su jefe y él consumían “a cualquier hora”. Ahora se descubre que Koldo, el chófer de Ábalos, ejerció de Consejero de RENFE a la vez que de estafador sanitario por cuenta propia.

No se sabe qué es mejor, si que la estirpe política cuente con chófer y coche oficial o que conduzcan sus propios vehículos. En este supuesto, alguien corre el riesgo de que le atropelle Miguel Ángel Rodríguez conduciendo con una tasa de alcohol cuatro veces superior al máximo legal. O que Aguirre se lo lleve por delante si se da a la fuga tras ser abordada por la policía municipal por aparcar en sitio prohibido. O que sea Anna González, sustituta de Ábalos en el Congreso, si dimite, quien lo arrolle yendo ebria al volante.


De todos los casos, el del chófer Koldo, traficando con mascarillas en plena crisis sanitaria, se sale de la delincuencia para entrar en la criminalidad. Hay que tener mentalidad dolosa y criminal para aprovecharse del riesgo que corrían millones de personas y echarse al bolsillo millones de euros de dinero público utilizando para ello la información privilegiada obtenida al volante del coche oficial, en una conversación privada durante una comida con alguien de la familia o aprovechando el colegueo interesado con el primo de un alcalde.

Pepe Morales

Vota al muñeco, por Pepe Morales

La peluca de pelo natural bien fijada, las articulaciones engrasadas, la ropa impecable, tan sólo falta que se seque la fina capa protectora aplicada a manos y cara. Más tarde vendrá la prueba más comprometida: la de los chips que transmiten a la piel artificial de las manos y los rasgos faciales palpitaciones que imitan a las de un organismo vivo. El equipo está satisfecho después de que una delegación del partido haya sido incapaz de distinguir al muñeco del candidato, incluso el responsable de campaña ha visto mejor al primero.

Hace años que a las elecciones generales se presentaban candidatos biónicos. En todos los partidos, los aparatos proponen un perfil que la corte de barones se encarga de diseñar a partir del estudio de los metadatos compilados por bots en redes sociales y por las cookies insertadas en todo tipo de páginas y portales de internet. La implementación del candidato final es producto de la sinergia derivada de la interacción entre la secretaría informática, la secretaría de comunicación y los diferentes lobbies donantes de cada partido.

La resistencia de los supervivientes políticos de la transición, momias de mucho peso aún en el siglo XXI, es grande al desconfiar de una tecnología que desconocen. En dos lustros, los resultados del método algorítmico han disipado dudas al ver que candidatos mediocres, con dificultades para pensar y carencias comunicativas, ganan comicios en el mundo (Trump, Bolsonaro, Melloni, Milei…) y en España (Ayuso, Almeida, Feijóo, Rueda…). Desde entonces, la fabricación de androides electorales es prioridad absoluta para los partidos.

La vieja política se ha rendido a la evidencia. La Inteligencia Artificial, muy superior a la humana, baja a mínimos su potencial para adaptarse a la demanda del electorado de la generación Y y de la Z, con mensajes miméticos de la banal superficialidad del reguetón y apoyados en un potente aparato publicitario. Sencillos ripios pegadizos de colegio, “Que te vote Xapote”, y picardías adolescentes, “Me gusta la fruta”, bastan para atraer el voto de una sociedad infantilizada y entregada al consumo impulsivo sin análisis ni reflexión.

Al excesivo uso del infantilismo, los metadatos aconsejan añadir letales dosis de crueldad que unen las pulsiones infantiles y juveniles al sectarismo ideológico de las nostalgias autoritarias, recuperando así viejos instrumentos de odio para la dominación como el machismo, la misoginia, la homofobia, el racismo, la aporofobia o el pensamiento único. El mundo vota tiroteos indiscriminados, feminicidios, acoso y agresiones a homosexuales y a extranjeros, muertes en el Estrecho, censura en la cultura o genocidios como el de Gaza.

Tal vez se trate de una premonición ignorada de la degradación electoral y social el hecho de que durante 40 años se haya votado y se vote indistintamente al PP y al PSOE, dos formaciones de acreditado currículum corrupto y notable desprecio a las necesidades de sus votantes. 40 años en los que ha desaparecido la prensa ética e independiente casi totalmente. 40 años en los que la Justicia ha desempolvado su vieja práctica inquisitorial y sus varas de medir. 40 años para sumar en el olvido a los 40 anteriores, y van 80.

Los muñecos electrónicos del PP sacan ventaja a los del PSOE gracias a la experiencia adquirida de las enseñanzas de Steve Bannon que Miguel Ángel Rodríguez ha rentabilizado para Ayuso y, por extensión, todo el PP. Se mueven como pez en el agua entre logaritmos, con una legión de troles que aplican el viejo decálogo de la manipulación escrito por Joseph Goebbels. Viejas y nuevas tecnologías coinciden en fines y logros: manipular y conseguir votos para sus marionetas. Con Rueda, muñeco inacabado, lo han vuelto a conseguir.

Pepe Morales

Aparcamientos, por Pepe Morales

A comienzos de los 80 llegaron las primeras zonas azules a España y, desde entonces, se han extendido como una metástasis por capitales de provincia y cualquier aldea con ínfulas de ciudad. Bajo las siglas ORA (Ordenanza Reguladora de Aparcamiento), en los centros de las ciudades han florecido postes azules con ranuras para meter el dinero que unas líneas azules en la calzada obligan a pagar a quien aparca. Más o menos lo que hacían a los viajeros el Tempranillo en Sierra Morena o Tragabuches en la Serranía de Ronda.

Es proverbial la avidez de las administraciones y su capacidad para exprimir los bolsillos. Quien posee un vehículo en propiedad está obligado a pagar al Ayuntamiento un Impuesto de Circulación por moverlo en la vía pública. La ORA es una tasa a pagar por la misma persona cuando detiene el susodicho vehículo, con el agravante de discriminar al ciudadano en función de la zona donde aparca. Y, si se aparca en una zona de titularidad privada, una cochera, otro impuesto permite mantener el acceso despejado para poder entrar y salir.

La adicción al vehículo privado se asemeja a la de sustancias como el alcohol y el tabaco: perjudican gravemente la salud y al medio ambiente, son irrenunciables, se utilizan de forma inconsciente y son un productivo nicho de recaudación para las Haciendas. No queda lejos la imagen dominguera de alguien embutido en un chándal impoluto, un cigarrillo en la boca, gafas de sol, gorra de propaganda y zapatillas de casa, haciendo cola en el kiosco de la prensa con el coche al ralentí, a pocos metros, esperando para ir a comprar churros.

El liberalismo propugna la no intervención del Estado y eliminar impuestos para favorecer el libre mercado, salvo si los impuestos se trasvasan a una empresa privada, como sucede hoy en Andalucía con la Sanidad, la Educación y el aparcamiento. Los casos de Lucena y Granada ilustran sobre cómo gobiernan Bonilla y los suyos a favor de la iniciativa privada y en contra del interés general de la ciudadanía. En campaña electoral, el Partido Popular prometió bajar impuestos, sin especificar que sólo lo haría a los ricos, peeero…

En Lucena, recién estrenada la alcaldía, el alcalde Aurelio (PP) dejó sin efecto la zona azul en las dos medias calles del pueblo donde funcionaba [aplausos] poco antes de anunciar que el aparcamiento municipal subiría sus tarifas un 34% el importe por hora y un 20% el abono mensual [pitos]. A las dos o tres semanas de anunciar públicamente la construcción de dos aparcamientos, una multinacional, de apellido “Concesiones”, ha presentado un detallado proyecto de más de 450 páginas. ¿Es eficacia o se está fraguando un pelotazo?

En Granada, la alcaldesa Marifrán (PP) (también prometió bajar impuestos) se ha estrenado ampliando las 3.135 plazas de zona azul en 1.560 más y duplicando el número de terrazas en la vía pública. La ORA afectará al Parque Tecnológico de la Salud perjudicando a los usuarios del Hospital y de las facultades universitarias allí ubicadas. El aparcamiento del Hospital, el más caro de Granada, nunca está ocupado del todo mientras los usuarios dan vueltas buscando plaza exenta de pago, perdiendo el tiempo y contaminando.

La ORA y los aparcamientos no son considerados Servicios Públicos sino negocios explotados en régimen de “Concesión” por empresas que, como la banca en los casinos, siempre ganan, jamás pierden. La colaboración pública y privada es un reparto trucado, beneficio privado y pérdidas públicas, gracias a la abundancia de cláusulas leoninas en los contratos firmados para estos casos. Por ejemplo: “...de no alcanzarse la ocupación mínima establecida del aparcamiento, el Ayuntamiento cubrirá la diferencia con fondos propios…”.

Pepe Morales

Con la muerte de Isabel Mijares, Moriles y Montilla pierden a una gran valedora

isabel mijares vino montilla moriles vino en ramaEl mundo de la enología no solo ha perdido a una importante  y famosa señora, Isabel Mijares,  la dama del vino español, sino también a toda una referencia de talla mundial por su formación y  su trayectoria profesional.


Se ha destacado de ella que fue una mujer pionera, transgresora y adelantada a su tiempo en muchos aspectos; profesionales: primera enóloga de España, primera mujer presidenta de una Denominación de Origen, la de Valdepeñas, etc., personales: de joven viajó por toda Europa y fumó puros o era capaz de rubricar compromisos rompiendo contra el suelo la copa de vino que tuviera en la mano.


Era licenciada en ciencias químicas por la universidad complutense de Madrid y doctora en enología por la universidad de Burdeos, información que extraigo de su curriculum que me hizo llegar para su presentación como una ponente más con motivo de su participación desinteresada en la Jornadas Técnicas de Moriles de 2022.


A lo largo de su intensa vida, toda ella dedicada en cuerpo y alma al vino, creó, dirigió, fundó, participó o presidió, como sabemos, innumerables proyectos, cursos, concursos, etc., en todo el mundo. Tuve el honor y la satisfacción de que contara conmigo en varias ediciones para el jurado del Concurso de Vinos del Real Casino de Madrid que creó hace poco tiempo.


Mi relación personal con Maribel se inició hace muchos años siendo yo estudiante cuando me inscribí en un curso de cata que impartió en mi escuela de ingeniería. En ese tiempo supe ya que se trataba de una mujer excepcional, rompedora, una profesional de renombre, muy respetada en el ámbito de la enología europea de donde procedía tanto su saber como su mentalidad abierta.


Yo cato vinos, quiero decir que me atrevo a hacerlo, por Isabel Mijares. Se lo debo a ella. Había estudiado enología y viticultura pero ese curso me marcó, fueron sus enseñanzas, su ejemplo y su pasión que derrochaba por los vinos lo que me dejó ese sello que con el tiempo retomé.


Nos contaba de manera divertida, cómo su familia en su casa, le decía que “parecía una pachona” porque iba todo el rato olfateando todo a su paso.


Un catador o catadora, un buen catador o buena catadora, si quiere serlo, tiene que ser un perro pachón, está claro. Lo dijo Isabel Mijares.

Después de muchos años nos volvimos a encontrar con motivo de las celebraciones de FENAVIN a las que acudía puntualmente, la mayoría de las veces como protagonista para compartir toda su experiencia con altruismo, energía y la vitalidad que le caracterizaba.


Fue todo un honor para nosotros que un día aceptara el nombramiento de Embajadora que otorga el Ayuntamiento y la Asociación de Bodegas. Desde ese momento su entrega y apoyo ha sido continuado. Se preocupó siempre de mostrarnos caminos y formas para que nuestros vinos y los de la zona estuvieran presentes en eventos de interés para nuestras bodegas y lagares y para Montilla Moriles. Nos aconsejaba y nos alentaba en todo momento.
Conocía bien nuestra Denominación de Origen, tanto a los vinos como a las personas destacadas, a las que aportan y a las que no.

M.ª Isabel era una persona culta, educada, amena, comprometida, sincera y clara y se declaraba conservadora y feminista a tope. Era capaz de abordar cualquier tema por comprometido que fuera con sabiduría, inteligencia y humor. Le gustaba contar anécdotas para ilustrar sus comentarios.


Su vida profesional se desarrolló muchas veces en un ambiente masculino y lidió con las altas esferas por sus cargos y su figura. Maribel sabía estar, con amigos y con no afines con los que podía crear  complicidad para llegar a acuerdos con la finalidad de llevar a cabo proyectos de interés común.


De esta manera, no dudó, en apoyar en contra de algunos ortodoxos, con su testimonio y su presencia el nacimiento de la Asociación Vino en Rama Moriles y Montilla.


Siempre activa e incansable, hace tan solo unos meses nos proponía la celebración este año del Congreso Nacional de las Mujeres del Vino en nuestra tierra.

El mundo de la enología ha perdido una enorme luz y Montilla Moriles a una gran valedora que proponía y apoyaba cambios y mejoras en nuestra D.O., para nuestro progreso y actualización.

Nuestro mayor reconocimiento y gratitud.

Descanse en Paz


Cristóbal Luque V.

Asociación de Bodegas de Moriles
Asociación Vino en Rama

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