EL AYUNTAMIENTO Y LA POLICÍA LOCAL. CRÓNICA DE UN CONFLICTO INTERMINABLE. (Parte II: Acción y reacción, los expedientes disciplinarios), por Fernando M. García Nieto

policia local lucena patrullero coche patrulla santeroEn la mañana del viernes 17 de agosto de 2012, los delegados de las Secciones Sindicales con representación en el Ayuntamiento de Lucena mantuvieron una reunión con el entonces alcalde accidental, D. Miguel Villa, así como con el concejal delegado de Personal, D. José Cantizani. En la citada reunión se les entregó copia de un informe de Recursos Humanos que rechazaba las propuestas presentadas por las distintas secciones sindicales para limitar el alcance de los recortes de ingresos de los policías. Todos los asistentes coincidieron en que la única solución viable era una revisión de la Valoración de los Puestos de Trabajo, pero no hubo acuerdo en cuanto a los tiempos de dicho proceso y su posterior aplicación.

 


La pérdida retributiva de estos funcionarios, como explicamos en la anterior entrega, fue debida a que los policías locales realizaban en cómputo global más horas anuales que el resto de los empleados públicos. Los agentes sociales reclamaron la revisión inmediata de determinados vectores del específico, y su aplicación a principios del año siguiente, para paliar la pérdida salarial. La propuesta fue finalmente rechazada por el equipo de gobierno, argumentando la imposibilidad legal impuesta desde el gobierno central.


En aquel momento resultó cuanto menos curioso, que la mayoría de los ayuntamientos de nuestra Comunidad Autónoma, y la propia Junta de Andalucía, entonces gobernada por el PSOE de Susana Diaz, no habían aplicado la ampliación de jornada laboral de 37 horas y media aún, y la premura con la que los regidores lucentinos aplicaron la Ley 3/2012 de 6 de julio de Medidas Urgentes para la Reforma del Mercado Laboral, resultó sorprendente.

 


Transcurrido el tiempo, en noviembre, coincidiendo con la celebración de una Mesa de Negociación, medio centenar de policías, convocados por los agentes sociales, ocuparon la casa consistorial para hacer patente su desacuerdo con el equipo de gobierno en cuanto a la imposibilidad de adoptar medidas mitigadoras de los recortes salariales. El concejal de Personal fue increpado cuando subía las escaleras del consistorio para llegar a la reunión en la que se discutiría la situación de estos trabajadores. Aquel malestar estaba motivado por la confusa gestión del conflicto por parte de su delegación.

 


Dña. María del Mar Morales, por entonces concejala de Seguridad y Tráfico, realizó manifestaciones a la prensa expresando que en aquel momento se estaban buscando resquicios legales a la imposición de la Ley Presupuestaria para 2013, indicando que según aquella norma "no se podía aumentar la masa salarial". No tuvo en cuenta que lo que los agentes reclamaban no suponía un incremento de sus retribuciones sino mantener las que venían percibiendo antes del cambio en la jornada laboral.
Para comprender esta última afirmación debemos conocer que la definición de masa salarial (1) y masa salarial del sector público local (2), según el Diccionario Panhispánico del Español Jurídico, es:


1- “Conjunto de retribuciones que perciben los trabajadores pertenecientes a una empresa o institución pública”.
2- “Cifra del gasto que representa el personal del sector público que ha de aprobar anualmente toda entidad local observando las condiciones básicas y los límites establecidos en la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado”.


Asimismo, la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local, dispone:
“Artículo 103 bis. Masa salarial del personal laboral del sector público local.
1. Las Corporaciones locales aprobarán anualmente la masa salarial del personal laboral del sector público local respetando los límites y las condiciones que se establezcan con carácter básico en la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado.
2. La aprobación indicada en el apartado anterior comprenderá la referente a la propia Entidad Local, organismos, entidades públicas empresariales y demás entes públicos y sociedades mercantiles locales de ella dependientes, así como las de los consorcios adscritos a la misma en virtud de lo previsto en la legislación básica de régimen jurídico de las Administraciones Públicas y de las fundaciones en las que concurra alguna de las siguientes circunstancias:
a) Que se constituyan con una aportación mayoritaria, directa o indirecta, de las entidades citadas en este apartado.
b) Que su patrimonio fundacional, con un carácter de permanencia, esté formado en más de un 50 por 100 por bienes o derechos aportados o cedidos por las referidas entidades.
3. La masa salarial aprobada será publicada en la sede electrónica de la Corporación y en el Boletín Oficial de la Provincia o, en su caso, de la Comunidad Autónoma uniprovincial en el plazo de 20 días”.

 

 
De lo anterior, podemos razonar que si el conjunto de retribuciones que ya percibía la policía local antes del cambio de jornada estaba contemplado en los presupuestos municipales para 2012, la continuación en su percepción por parte de estos  durante los siguientes ejercicios, no suponía incremento alguno de la masa salarial, circunstancia que no se tuvo en cuenta en la decisión del equipo de gobierno local para eliminar la productividad de la policía, sin adoptar medidas mitigadoras de su pérdida de poder adquisitivo. Mi opinión es que no se quiso tener en cuenta porque se tenía previsto destinar ese montante a otro objetivo, ¿amortizar deuda del consistorio? ¿una productividad general para todo el ayuntamiento cual “café para todos”? Tendremos tiempo de profundizar sobre este objetivo en próximas entregas.

 


Tras aquella primera reacción de los agentes, por parte del ayuntamiento se volvió a emplazar a los representantes de los trabajadores a otra reunión con la asistencia de todos los grupos políticos, el alcalde, el concejal de Personal, el secretario y la interventora, para valorar todas las posibles opciones de llevar a efecto la revisión de V.P.T., aparentando una voluntad política de solucionar el conflicto. Sin embargo, al mismo tiempo se estaba tramitando la apertura de expedientes disciplinarios a más de una veintena de agentes por su participación en la protesta.

 


El colectivo, para continuar con la legitima defensa de sus intereses se volvió a manifestar en el mismo noviembre, en el salón de plenos del ayuntamiento de Lucena, para manifestar su desacuerdo con el retraso en la aplicación de la Valoración de Puestos de Trabajo. Los agentes mostraron carteles con mensajes como “AYUNTAMIENTO EN CONFLICTO CON LA POLICÍA” o “IMPLANTACIÓN DE UNA JUSTA VPT, ¡YA!”. Reclamaban la inmediata revisión de la VPT, a través de la valoración específica de sus puestos de trabajo. Pedían que los vectores del complemento específico de peligrosidad, penosidad o turnicidad, escasamente valorados, como después se pudo comprobar por el trabajo de una empresa externa contratada por el ayuntamiento para los trabajos de análisis de los puestos de trabajo, una vez reevaluados, se tradujesen en un aumento de su remuneración hasta alcanzar el nivel retributivo anterior a las medidas del gobierno central.

 


En el transcurso de aquel pleno, y a preguntas del grupo municipal del PP sobre las causas de aquella manifestación, el propio concejal de Personal dijo: "los agentes se sienten engañados y han visto defraudadas sus expectativas, ya que tras un año de negociaciones y una vez que la nueva VPT está casi culminada, no es posible aplicarla, ya que la Ley de Presupuestos del Estado impide cualquier subida de las retribuciones de los funcionarios públicos". Según Cantizani, era un problema que escapaba a las posibilidades de actuación del equipo de gobierno. Una vez más se omitía que los agentes no estaban reclamando un aumento, sino seguir cobrando lo mismo que percibían antes del cambio de jornada, con lo que no se iba a incrementar la masa salarial del ayuntamiento de Lucena.


 Los agentes distribuyeron una nota de prensa en la que se indicaba textualmente lo siguiente:

"El hecho de acudir la plantilla al pleno municipal en acto de protesta ha sido porque este colectivo ha sido el más perjudicado del Ayuntamiento en la aplicación de los recortes de gasto público efectuados por el equipo de gobierno, por lo que les exigimos la implantación de una V.P.T. (valoración de puestos de trabajo) justa YA. El equipo de gobierno era consciente y así lo declaró a los medios, este pasado verano, que la actual V.P.T., no se adecuaba a la realidad de las características y peculiaridades del trabajo de los policías y que se hacía necesario revisar la actual que data de 2006 y viene siendo postergada desde entonces por la situación de crisis económica.


Dicha V.P.T. ha sido recientemente negociada, después de más de un año de reuniones entre equipo de gobierno y organizaciones sindicales, actualizándose las condiciones laborales de todos los trabajadores del Ayuntamiento, por lo que no entendemos la NO aplicación por parte del cogobierno. Esta situación se prolonga desde hace seis meses, en los que hemos permanecido impasibles, escuchando promesas y palabras de buena voluntad política, pero solo han sido palabras, este colectivo reclama hechos, y este acto de hoy marca el inicio de un calendario de medidas y movilizaciones que mantendremos en el tiempo hasta obtener un resultado satisfactorio. Solo pedimos que se valoren los puestos de trabajo del Ayuntamiento de acuerdo a sus características". (nota de prensa publicada 27/11/2012)


Aquella sería la primera de una serie de movilizaciones, que continuarían en los meses siguientes. Pero hagamos un paréntesis para analizar brevemente las condiciones aludidas de peligrosidad, penosidad y turnicidad. Está claro que los agentes de la policía se ven obligados a poner en riesgo su integridad en múltiples ocasiones para desarrollar su labor, por ejemplo; intervenciones con individuos armados, agresivos o enajenados y su detención, persecuciones en vehículos policiales o desplazamientos en urgencia con riesgo de accidente vial, exposición al atropello, etc., y eso sin tener en cuenta factores extraordinarios, como por ejemplo, el vigente nivel 4 sobre 5 de alerta antiterrorista declarada por el Ministerio de Interior en 2015, o el peligro de contagio asumido por las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad durante la pandemia del coronavirus. En segundo lugar, la penosidad de un puesto de trabajo se valora en base a las circunstancias excepcionales que implican un esfuerzo constante, son dificultosas o aflictivas, es decir, cuando el trabajo comporta riesgos por exposición a calor o frío, ruido, vibraciones, exceso de carga física y/o mental, por situaciones con exposición a olores desagradables, etc. Por otra parte, el trabajo a turnos ha sido declarado altamente perjudicial para la salud de las personas por la ONU y varias de sus agencias, como un factor que favorece la aparición de determinadas enfermedades, incluido el cáncer.  Los tres vectores forman parte de las condiciones específicas a valorar en el desempeño del puesto de trabajo de todos los empleados municipales, y todavía hoy siguen sin ser revisados desde el año 2006.

 


Con fecha 13 de diciembre de 2012, se comenzó a notificar la apertura de los expedientes disciplinarios relacionados con las protestas que este colectivo había mantenido durante aquellos días en distintos actos relacionados con el Ayuntamiento. En concreto, uno de ellos fue por la firma representativa de tres notas de prensa en la que los agentes exponían la situación de disconformidad con el consistorio en cuanto a las reuniones de la Valoración de Puestos de Trabajo, que llevaban sin dar fruto desde hacía más de un año. Otro de aquellos expedientes estuvo motivado por una falta de respeto hacia D. José Cantizani, concejal delegado de Personal, por llamarle “mentiroso”. A pesar de ello los agentes continuarían insistiendo en sus reivindicaciones, con la puesta en circulación, esta vez al margen de los sindicatos con representación en la Junta de Personal, de un manifiesto suscrito por la inmensa mayoría de la plantilla del cuerpo policial, en el que se siguió pidiendo la puesta en firme de los acuerdos entre el Ayuntamiento y los Policías Locales, a los que se había llegado tiempo atrás.

 

Fernando M. García Nieto

EL AYUNTAMIENTOY LA POLICÍA LOCAL. CRÓNICA DE UN CONFLICTO INTERMINABLE: (Parte I: El origen)

[1] http://usolucenapolicia.blogspot.com/2012/08/conflicto-salarial-de-la-policia-local.html

[1] https://dpej.rae.es/lema/masa-salarial-del-sector-p%C3%BAblico-local

[1] https://boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1985-5392#a103bis

[1] http://www.surdecordoba.com/lucena/agentes-la-policia-local-ocupan-el-ayuntamiento-e-increpan-los-ediles

[1] https://www.lucenahoy.com/articulo/politica/decenas-de-policias-locales-se-manifiestan-en-el-pleno-municipal/20121127214006002276.html

[1] Así afecta a la salud trabajar de noche (eldiario.es)

[1] http://www.surdecordoba.com/lucena/abren-expediente-disciplinario-policias-locales-las-reivindicaciones-las-ultimas-semanas

La menor preocupación, por Julián Valle Rivas

dinero oligarquia plutocratica lucena   Ya que la pandemia dio tan buenos resultados, parecía lógico un empujoncito a esto de mandarlo todo al carajo. Ciertamente, es compresible. La estabilidad constante de una situación de paz perpetua, amén de sosaina y aburrida, genera escasos beneficios a los mandamases que conforman la oligarquía plutocrática… Entiéndaseles, por favor. En una estable situación de paz perpetua, hay que repartir menos pasta entre un mayor número de personas, resultando proporciones ridículas por las que no merece la pena mover millardos diarios. Desde luego, eso de que la chusma mejore sus condiciones de vida y vaya por ahí comprando coches o disfrutando de vacaciones como si nada, confiada en que su salario, el ganado con el esfuerzo, le permitirá cubrir la financiación personal a satisfacer a través de puntuales mensualidades, mola bastante poco, revelándose conveniente una contundente bofetada de realidad, y que sea consciente de quién manda en el cotarro.


    Entonces, viendo que con la pandemia fue de puta madre (con todos mis respetos a las putas y a las madres), y antes de su completa disolución, qué tal algún que otro nuevo bombazo caótico, el cual ayude a intensificar los precedentes, conduciendo a un reventón generalizado que, aun no siendo definitivo del todo, sí sea lo suficiente intenso como para hundir otro tanto a la población, al tiempo que nosotros, mandamases que conforman la oligarquía plutocrática, nos elevamos con la potencia semejante a la de habernos metido un cohete por nuestro mismísimo y dorado culo… Pues, qué quieres que te diga, chico, se me antoja fenomenal… Apúntame el primero para lo que fuera menester.


    Así, a la crisis de suministros y de materias primas, la desmesura del coste de los insumos en el sector primario, el encarecimiento en los gastos energéticos para la población general y demás puntillas fastidiosas, netamente geniales para los negocios de los mandamases que conforman la oligarquía plutocrática, se les añade con gracilidad amagos pandémicos, vituperios a los combustibles fósiles, una guerra en Europa que sirva de excusa para alertar en torno a la escasez de alimentos básicos e incrementar hasta el extremo el importe de los combustibles y que arrastre, a su vez, hacia el estrangulamiento de la red de transporte, el descontrol en los precios y la hiperinflación; además de posteriores ideas brillantes que se les vaya ocurriendo a los mandamases que conforman la oligarquía plutocrática.


    En un mundo en caos, donde la renta media no deja de ser aplastada, el verdadero rostro gubernamental emerge en todo su esplendor, importunando más que tranquilizando, entre otras cuestiones, porque contempla la degeneración del desbarajuste o del desastre impasible, pasivo ante el trastorno, como si el escenario fuera un estadio coyuntural que se reequilibrará con la naturalidad propia de las cosas aparentes. En el ínterin, el verdadero rostro gubernamental ofrece subvenciones al consumo de combustibles, en perjuicio de la deuda pública; reduce el sistema impositivo energético, en perjuicio de su repercusión futura sobre la facturación particular; advierte del insano empleo de los combustibles fósiles, de aciaga suerte, en perjuicio del recargo sobre el usuario, y pese a que el verdadero rostro gubernamental se pasea por el feliz planeta en vehículos y aviones oficiales de tanques petroleros… Y por si no fuera bastante, contra el histórico «statu quo» forjado entre Rusia y la comunidad internacional, cuando el dirigente de un antiguo estado soviético solicita su incorporación a una organización de países (al margen del debate alrededor del legítimo derecho de una nación a decidir su destino, que daría para tratarlo aparte), el verdadero rostro gubernamental aplaude dócilmente la pintoresca iniciativa, con alternativa palmadita sobre la espalda y consecuente reacción rusa (al margen del debate alrededor de la ilegítima rabieta rusa, manifestada en forma de atroz y vil invasión y guerra, que daría para tratarlo aparte; máxime, cuando, por ejemplo, se había anexionado Crimea, quedándose tan pancha).


    Con ello, tenemos, lo tecleaba líneas arriba, un pretexto construido a la perfección para que los mandamases que conforman la oligarquía plutocrática se explayen a sus anchas, ganando pasta a tutiplén y contando con la anuencia del verdadero rostro gubernamental, impasible frente a los desmanes que revierten el mundo en un caos, mandándolo todo al carajo; puesto que esa pasta aparecerá en abundancia, dispuesta a ser repartida entre un minúsculo puñado de destinatarios, cuyos colmillos babeantes ansían el suculento y pronto bocado; y facilón, como robarle el caramelo a un niño pequeño.


    Halagüeño panorama que provoca, se me entenderá, espero, que unas elecciones, en cualesquiera de sus modos y expresiones, se conviertan en la menor de mis preocupaciones… Los mandamases que conforman la oligarquía plutocrática continuarán teniendo vía libre para crear caos, fuente de pasta a porrillo; al igual que el verdadero rostro gubernamental se mantendrá impasible, aguardando, cándido, un vano reequilibrio.


Julián Valle Rivas

EL AYUNTAMIENTO Y LA POLICÍA LOCAL. CRÓNICA DE UN CONFLICTO INTERMINABLE. (Parte I: El origen), por Fernando M. García Nieto

policia local lucena coches patrulla patrullerosExiste un conflicto laboral, que dura ya varios años, entre la Policía Local y el Ayuntamiento de Lucena, que ahora ha quedado en estado latente por la reciente aprobación plenaria de un complemento de productividad. El resultado final dependerá del siguiente paso por parte del gobierno municipal. Cual “crónica de una muerte anunciada” pretendo exponer mi visión personal del desarrollo de este enfrentamiento y su potencial desenlace.

 


El principal antecedente de esta situación lo podemos ubicar en el acuerdo de la valoración de puestos de trabajo que se firma en 2006, posteriormente aprobado en Pleno y aplicado a la plantilla de esta entidad local. Debemos conocer, para entender en toda su amplitud el problema, que las retribuciones de los empleados públicos se dividen en básicas y complementarias. Las primeras están compuestas por el salario base, trienios, complemento de destino, y el complemento específico. Y las complementarias son el complemento de productividad y las horas extraordinarias. Las cuantías correspondientes a salario base, trienios y complemento de destino son determinadas en la Ley de Presupuestos Generales del Estado en cada ejercicio anual y para todas las Administraciones públicas, mientras que el complemento específico, la productividad y las horas extraordinarias son fijadas por cada administración mediante negociación con los sindicatos. El complemento específico sólo se puede modificar previa valoración de los puestos de trabajo existentes en cada entidad pública, previo acuerdo en mesa general de negociación.

 


En aquella ocasión se decidió sacar de la misma y consignar como complemento de productividad la valoración económica del exceso de horas que con respecto al resto de trabajadores del Ayuntamiento realizaba la Policía Local en su jornada semanal. Ajustándose a derecho este dinero se debería haber incluido en el complemento específico, en concepto de “especial dedicación” o similar, por tratarse de una remuneración fija y periódica, determinada por las condiciones de desempeño específicas del puesto de policía, y por lo tanto no debió ser incluida en otro concepto, o al menos, no de la forma en que se hizo. Otra opción, que no se tuvo en cuenta en aquel momento, fue que la policía trabajase exclusivamente las 35 horas que marcaba la ley. Esta última propuesta se desestimó, quizás por la necesidad de cubrir el servicio que se deseaba para la localidad con los agentes disponibles en plantilla en aquel momento.

 


Entre tanto, y tras varias iniciativas para subsanar este error por parte de los representantes sindicales de la policía, que obtuvieron como respuesta una demora intencionada, estalló la crisis financiera de 2008 y la posterior crisis de deuda pública de 2009. El gobierno estatal socialista de Zapatero redujo las retribuciones de todos los trabajadores públicos en un 5% para tratar de recortar la deuda.  Seguidamente, a finales del 2011, tuvo lugar un cambio de gobierno, y el Partido Popular de Rajoy, entre otras medidas adoptadas con el mismo fin, optó por aumentar la jornada de trabajo de todos los empleados públicos, de 35 a 37,5 horas semanales.

 


Esta última medida, aplicada de inmediato por el equipo de gobierno de coalición PSOE-IU en el Ayuntamiento lucentino, afectaba de forma especial a los policías locales, pues estos dejaban de ingresar la cuantía que cobraban en concepto de productividad por exceso de jornada, 400 € de media aproximadamente. Si bien es cierto que todos los trabajadores del ayuntamiento pasaron a trabajar más horas semanales percibiendo la misma retribución, los policías comenzaron a desempeñar las mismas horas de trabajo que venían realizando hasta entonces, pero sufriendo un recorte en sus retribuciones al perder esa productividad.

 


La pérdida de poder adquisitivo de este colectivo provocó su reacción inmediata y la petición por sus representantes de soluciones, como la revisión de la valoración de puestos de trabajo, que llevaba seis años paralizada. Con ello se podía evitar esta consecuencia de las políticas de recortes de gasto público a nivel nacional, sin que ello incrementase la masa salarial que venían percibiendo los agentes. La pérdida de esta productividad, más la “congelación” salarial, la pérdida de una paga extraordinaria, y la citada rebaja del 5% adoptadas por los sucesivos gobiernos nacionales, son el origen de un “conflicto interminable” que aún hoy amenaza con destruir el necesario entendimiento entre el gobierno local y los agentes de su autoridad.

Fernando M. García Nieto

EL AYUNTAMIENTO Y LA POLICÍA LOCAL. CRÓNICA DE UN CONFLICTO INTERMINABLE (Parte II: Acción y reacción, los expedientes disciplinarios)

https://www.boe.es/eli/es/rdlg/2015/10/30/5/con

[1] Zapatero recorta un 5% del sueldo de los funcionarios y congela las pensiones (elconfidencial.com)

[1] La jornada laboral de los funcionarios se eleva a 37,5 horas | Público (publico.es)

EL DOBLE, por Julián Valle Rivas

dobles lucenaPues resulta que tengo un doble pululando por la zona. Y no se trata del doble mental de Dostoyevski ni del doble teórico de Spinoza o Schopenhauer ni del doble robótico de Ibáñez Serrador (¡a partir del relato de Ray Bradbury!), ni siquiera de Danny DeVito, notorio aunque desconocido (al menos, durante unos años) gemelo de Arnold Schwarzenegger. Me refiero a un doble real, de esos que, por abracadabrante capricho combinatorio genético, dicen que cualquiera de nosotros puede toparse transitando por el mundo. De esos que, al enfrentarte a él, cual cruda certeza de tu amargo reflejo, corres el riesgo de entrar en choque.

 


    Me llegó la primera noticia de su existencia hace muchos lustros, cuando deambulando por un centro comercial de la ciudad, más atento a quemar minutos que a malgastar dinero, un dependiente se me acercó sorprendido por mi extraordinario parecido con un amigo suyo. En aquel momento no le di demasiada importancia, al margen de la mera curiosidad, pues las apreciaciones físicas no dejan de ser determinaciones subjetivas que no sólo varían según el observador, sino que fluctúan en el mismo según su estado de ánimo o la natural evolución humana. Y quizá mi sorpresa fuera mayor que la del cordial dependiente, al descubrir con tristeza que un careto como el mío podía replicarse con tamaña facilidad, cual psicodélica plaga invasora.

 


    El caso es que ahí quedó el tema, hasta que un tiempo después (y no demasiado) familiares muy cercanos, de aquéllos que me vieron nacer y crecer, me afearon el pasearme por las calles de la mano de una señorita morena, sin mostrar interés alguno en presentarla formalmente a la familia. Por mucho que negué la escena, y ciertamente no andaba yo entonces con ninguna joven morena, los susodichos familiares no creyeron mis argumentaciones, las cuales tacharon de infames excusas, orientadas a eludir el compromiso de la presentación debida, como un vil descastado carente de educación o respeto. Porque, sin duda, el suertudo que rondaba por el municipio tan ricamente acompañado era yo, como apodíctica era la Santísima Trinidad o la Inmaculada Concepción de María… Y que, por supuesto, ninguna de las peregrinas explicaciones que yo pudiera o quisiera endosarles con sibilina imaginación tendría entidad suficiente como para contrarrestar la fuerza demostrativa de sus infalibles ojos.

 


    Amén de desvirtuar mi confianza en el valor probatorio de los testigos de cargo, apiadándome de quienes fueron condenados por la candidez de una declaración errónea, la aparente seguridad de la aseveración familiar incrementó mi intriga, puesto que catalizó mi avidez por conocer al personaje, a la par que plantó la semilla de la preocupación. Para trastornar de tal modo la convicción de familiares cercanos, no se reducía el asunto a una evidente semejanza entre los feos caretos, la trama implicaba el aspecto general, como podía ser altura, corpulencia, corte de pelo o afeitado de barba. Y claro, rondando a lo largo del municipio, las repercusiones de las actuaciones realizadas por uno u otro, la manera en la que afectarían a terceros comprometidos por el despiste del parecido (¡identidad!), resultaban, cuando menos, ilustración delicada.

 


    Transcurrieron los años y una amiga, quien, esta vez sí, consiguió distinguirnos, me advirtió de la asombrosa similitud del otro con el que se había cruzado recientemente. Desde aquel instante, han sido varias las personas, anónimas para mí, que me han saludado con entusiasmo, como si nos conociésemos de toda la vida, y a quienes, quizá por resignación, por dejadez, por costumbre o por cortesía, les he devuelto el saludo con igual calor. Por ejemplo, he ido en habitual carrera, ensimismado en mis cuitas, cuando alguien en sentido contrario me ha lanzado efusivos ánimos, recordándome que nos veríamos horas después. También me he hallado en la situación de ir caminando tranquilamente, de nuevo abstraído en mis paranoias, cuando una pareja me ha rebasado y, fijándose en mí, me ha preguntado, con amable confianza y cotidianeidad, cómo me encontraba, deseándome que siguiera bien. Posiblemente, en muchas, o en todas, de aquellas ocasiones, debí corregir a los interlocutores que, confundidos, creyeron dirigirse a otra persona. Habría sido lo honesto, lo correcto. Sin embargo, no siempre obramos consciente o adecuadamente, ni reaccionamos como habría sido lo obligado. Y no hay razón alguna que defienda el comportamiento, simplemente, dejamos que ocurra. Por fortuna, todavía no he sufrido la tribulación de llevarme un revés a mano vuelta, lo que, en parte, se antoja consolador, y revela el conjunto atisbos de dignidad en mi espejo.

 


    Poca información adicional he recibido en relación con mi doble, salvo que, presumo, tiene nombre de monarca. Pero supondría una experiencia fascinante el conocerlo personalmente. Comprobar en primera persona el perfil de sus rasgos, las muecas de su conducta, la sintonía de su estilo. Acreditar la precisión de aquella tradicional máxima que garantiza, ya lo aludía líneas arriba, que todos tenemos un doble compartiendo época en este mundo.


Julián Valle Rivas

MODELO SOCIAL EUROPEO, EN LA ENCRUCIJADA, por Fernando M. García Nieto

OIPCuando en los años cincuenta nació el mercado único europeo quedó claro que no se podía ignorar la dimensión social de aquel proyecto. Este mercado único favorecía a las grandes empresas y el capital, que podían moverse por el continente sin limitaciones, pero ¿qué pasaría con los trabajadores? Si no se compensaba el enorme poder que los anteriores actores iban a adquirir, apoyando al factor trabajo, existía el riesgo de lo que el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, llamó “una carrera hacia el fondo”, una competencia a la baja de los Estados miembros del mercado único en derechos de los trabajadores, y en protección social, es decir, en subsidios de desempleo y pensiones .


    Para evitar este riesgo potencial se elaboró la Carta de Derechos Fundamentales de los Trabajadores, que estableció los requisitos mínimos para todos los países miembros de la Unión Europea en materia de remuneraciones dignas, protección social, derechos sindicales, jornada laboral máxima, vacaciones pagadas, igualdad entre hombres y mujeres, seguridad y salud en el trabajo, prohibición de explotación de niños y ancianos, facilidades en caso de discapacidad, etc. Pero, sobre todo, la también llamada Carta Social se basaba en la libertad de movimientos y el derecho a residir y trabajar en cualquier país de la Unión, sin permiso previo de sus autoridades ni discriminación con respecto a los nacionales del país receptor. Esta disposición sería el núcleo de la posterior ciudadanía europea reconocida en el Tratado de Maastricht . Aquella Carta Social hoy forma parte integrante de la Carta de Derechos Fundamentales del Ciudadano Europeo aprobada por el Tratado de Lisboa, que garantiza nuestro modelo social europeo .


    Este modelo está basado en el consenso y diálogo entre trabajadores y empresarios, sindicatos y patronales, en la justicia, la cohesión social y la solidaridad, pero también en la eficiencia del mercado y la libertad empresarial. La consigna que se esgrimió en los debates fue “que nadie se quede atrás”.


    Pero actualmente el modelo europeo enfrenta dos graves problemas: la globalización económica y el envejecimiento de la población.


    En un mundo global las economías emergentes suponen una enorme competencia comercial para la Unión Europea. Los BRICS (China, India, Brasil) y otros, tienen unos costes laborales mucho menores y carecen de las cargas sociales (impuestos, regulaciones medioambientales, derechos laborales, etc.) de un Estado del Bienestar desarrollado como el nuestro, lo que hace excesivamente difícil competir con ellas en igualdad de condiciones. Pueden ofrecer productos mucho más baratos que los nuestros poques sus costes son hasta diez veces menores. Ante esta situación nos debemos plantear la pregunta: ¿Tendremos que abandonar nuestro Estado del bienestar, o reducir drásticamente sus gastos, para poder competir y mantener nuestro nivel de riqueza y calidad de vida? Porque si nuestra economía se queda atrás, que nadie dude de que viviremos peor que ahora.


    El segundo problema que afrontamos los europeos es el envejecimiento de la población. La esperanza de vida media europea ronda los 80 años y la tasa de natalidad está por debajo de la tasa de reposición de la población, dos hijos por mujer. El número de jubilados y ancianos dependientes aumenta y la población en edad de trabajar no será suficiente para mantener con sus cotizaciones las pensiones y gastos de sanidad de nuestros mayores. Habrá que aumentar la edad de jubilación y seguirá siendo insuficiente.


    Por lo anterior la Unión Europea necesita adoptar medidas inmediatas si queremos mantener nuestro modelo social. Algunas propuestas básicas podrían ser :
•    Aumentar nuestra competitividad con productos de calidad y alta tecnología. Para ello es imprescindible invertir en investigación e innovación. La inversión en I+D+I, pública y privada, debe alcanzar porcentajes superiores a los actuales con respecto al PIB de los Estados miembros. Los sistemas educativos europeos deben atender menos a factores ideológicos y atender más a las necesidades que nuestras economías tienen para ser más competitivas.
•    Reformar el Estado de Bienestar, las pensiones y subsidios por desempleo. Tenemos que hacerlo menos costoso y que sea capaz de incentivar más el trabajo y menos la dependencia económica de la población. En lo que respecta al sistema de pensiones se han hecho ya propuestas de carácter público-privado y la famosa “mochila austríaca”. La modificación del sistema de pensiones exigirá un sacrificio inevitable a las generaciones que soporten el cambio, pues se verán obligadas a cotizar más de lo que recibirán cuando se jubilen. En cuanto a los subsidios por desempleo también se ofrecen modificaciones que postulan contraprestaciones de los trabajadores desempleados a la sociedad. ¿Tendremos los europeos gobiernos capaces de abordar estos cambios asumiendo el coste político que ello conllevará? ¿Arriesgarán su permanencia en el poder por el interés general o dejarán que nos “ahoguemos” con una defensa a ultranza del Estado de Bienestar actual?
•    Aceptar más inmigrantes cualificados para aumentar la población trabajadora, teniendo en cuenta las necesidades de la industria y el tejido productivo europeo. Si esto no se hace bien se corre el riesgo de aumentar la bolsa de población dependiente del Estado y por tanto multiplicar el gasto social para unas economías nacionales en déficit y endeudadas. ¿Sería discriminatorio decidir que tipo de inmigrantes debemos aceptar?
•    Tener más hijos aumentando el crecimiento natural de la población. Para ello son necesarias políticas de familia y programas de atención a la infancia y cuidado de los hijos, que incentiven el aumento de la natalidad. Entonces, ¿Qué hacemos con las leyes del aborto?


A los dos problemas analizados tenemos que sumar la crisis económica que se atisba para 2023, con la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo y su cese en la compra de bonos de los Estados miembros, la dependencia energética de Europa, y la invasión rusa de Ucrania. Esta claro que vivimos un cambio de época, vienen tiempos duros que ponen en una encrucijada al Estado Social europeo, y su continuidad dependerá de que podamos adaptarlo a los nuevos tiempos. La tarea es faraónica y ya vamos tarde.

 

Fernando M. García Nieto

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/delors.htm

  Tratado de Maastricht (europa.eu)


  text_es.pdf (europa.eu)

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Adorar a Sorrentino, por Julián Valle Rivas

paolo sorrentinoAl cineasta napolitano Paolo Sorrentino se le puede adorar, pero nunca odiar; se le puede ignorar, pero nunca condenar. Sus obras no son de las que se admiran o aborrecen, no se trata de un cineasta de los que gustan o no.

 

 

   Sorrentino es cine, y su filmografía puede generar emoción o indiferencia, nunca desprecio. Dependerá de las preferencias y del estado de ánimo de cada cual. Porque su cine no es sólo una historia, es una sucesión de sensaciones a través de imágenes que se deslizan ante los ojos del espectador, es una construcción de planos evocadores que penetran en su visceralidad, es un cúmulo de belleza que deslumbra su consciencia, revitalizando la inconsciencia. Porque su cine es luz hasta cuando la oscuridad sobrepasa los encuadres de la secuencia.

 


    Aunque fascinado desde muy joven por el mundo de la cinematografía, encauzó sus estudios hacia el ámbito de la economía y el comercio, a cuyo abandono se vio abocado, incapaz de silenciar la llamada de la vocación. A los veinticuatro años se adentró en el mundillo por vía del cortometraje, escribiendo él mismo o participando en la escritura de los guiones, compromiso al que ya no renunciará. «Un paradiso» (1994), «L’amore non ha confini» (1998) y «La notte lunga» (2001) fueron sus primeras aportaciones al género. Coincidiendo con la última, debutó en el largometraje con «El hombre de más» (2001), protagonizada por quien será su actor fetiche: Toni Servillo; obra que le valió la felicitación de la crítica y el público, junto con tres nominaciones a los Premios David de Donatello. En 2004, saldó un débito con la televisión dirigiendo «Sabato, domenica e lunedì», a partir de un libreto del dramaturgo Eduardo de Filippo, con Toni Servillo al frente del reparto, con quien repitió aquel año en la gran pantalla estrenando «Las consecuencias del amor», drama con tintes mafiosos que le brindó el salto al mercado internacional, pues, además de ser galardonado con cinco Premios David de Donatello (mejor película, incluido), obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes y dos nominaciones en los Premios del Cine Europeo. Encadenó la cosecha de elogios y nominaciones con «El amigo de la familia» (2006) y amplió su presencia internacional con «Il Divo» (2008), un drama biográfico con aires de comedia negra, de nuevo con Toni Servillo, aquí, en el magistral papel de Giulio Andreotti, por el cual ganó los premios David de Donatello y del Cine Europeo a mejor actor. Asimismo, la producción logró un primer destello en Hollywood con la nominación al Óscar por su maquillaje. Tras una cuarta incursión en el cortometraje con «La partita lenta» (2009), su primera coproducción internacional aderezada por reparto de estrellas le llegó con «Un lugar donde quedarse» (2011), protagonizada por Sean Penn y Frances McDormand, que cosechó hasta seis Premios David de Donatello, aunque fue acogida con disparidad entre la crítica y el público. La gloria la encarnaría «La gran belleza» (2013), egregio filme, emblema de la maestría cinematográfica, oda a Roma y homenaje al amor, a la madurez y a la belleza; otra vez con un portentoso Toni Servillo encabezando el cartel; película laureada con el Óscar, el Globo de Oro y el BAFTA, entre otros. Participó, en 2014, en un fallido puzle de historietas amorosas brasileñas, frívolo batiburrillo de directores, guionistas y nacionalidades, titulado «Rio, eu te amo»; para recuperar su esencia y mejor versión con «La juventud» (2015), espléndida coproducción protagonizada por Michael Caine y Harvey Keitel, en la cual ahonda en la recurrente exploración de la madurez y del cansancio de la propia existencia, como algunos de los temas principales de su filmografía. En 2016, Sorrentino demostró que también podía ser grandioso en la producción televisiva, para ello, creó, dirigió y coescribió la serie «The Young Pope», joya del microcosmos del autor, con Jude Law y Javier Cámara, que tuvo su continuación en 2020 con «The New Pope», a la que se sumó John Malkovich. Mientras, mantuvo su afecto por el cortometraje con el publicitario «Killer in Red» (2017) y con «Piccole avventure romane» (2018), para volver al largo con otra biografía política en «Loro» (2018), estrenada en dos partes, si bien, al menos en España, se concentró en una entrega, «Silvio (y los otros)», en torno a la figura de Silvio Berlusconi, interpretado, cómo no, por Toni Servillo.

 


    El pasado mes de diciembre, Sorrentino nos regaló (¡vísperas de Navidad!) su último prodigio cinematográfico: «Fue la mano de Dios». Película de corte biográfico, ambientada en la Nápoles de finales de los años ochenta, coincidiendo con el fichaje de Maradona (personaje recurrente en su filmografía) con club de fútbol de la ciudad (deporte igualmente muy presente en su obra), en la cual aborda, o quizá mejor, revela al espectador aquellos condicionantes de su creación: la idealización del padre, la decepción por la infidelidad paterna, la frugalidad del amor, la pérdida de los progenitores, la importancia de la relación familiar y de la amistad, la crudeza de la madurez, el culto a la vejez, la belleza que atrapa en cualquier rincón, la angustia casi depresiva de los periodos de decadencia, el deseo hacia la hermosura de la opulencia, la calma de la destrucción, el equilibrio del exceso.

 


    Y, por supuesto, la mirada del cine, de su cine. Aquél que mece y consuela, que seduce y retiene, que transciende y rememora, que maravilla y magnifica, que estremece y abruma. Aquél que hace adorar a Paolo Sorrentino.


Julián Valle Rivas

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