Lucena: salud y suerte, por Pepe Morales
Pregonan lo de “todos son iguales” para, junto a lo de “y tú más”, frustrar toda posibilidad de alterar el statu quo. Llevan así desde que, con Cánovas y Sagasta, los borbones idearon la alternancia como distracción para perpetuarse en el poder y así esquivar exilios y guillotinas. Son auténticas figuras del toreo electoral y, sin pudor alguno, no dudan en airear públicamente sus mentiras, sus manipulaciones, su inoperancia y sus delitos si llega el caso. Es el bipartidismo del s. XIX heredado por la Restauración borbónica de Franco.
¿Todos son iguales? Hasta que no se viva otra experiencia, lo único que se puede constatar de manera fehaciente es que PP y PSOE sí son iguales, las dos caras de la falsa moneda de la monarquía. Para convencer al pueblo de que no existe alternativa diferente, el llamado Régimen del 78 cuenta con la pagada labor de unos medios de comunicación que no dudan en servir a sus amos atentando con mentiras y medias verdades contra cualquier intento de armar alternativas y, si no basta, las Fuerzas de Seguridad y la Justicia también convencen.
Recientemente, aún hay casos no resueltos, el mundo ha visto cómo los medios, las FSE y la Justicia han acosado, difamado, espiado, fabricado pruebas, prevaricado y dilatado falsos procesos, con absoluta impunidad, a oponentes políticos que se atrevieron a intentar demostrar que otra política era, y es, posible. Tras el susto, la Restauración recupera la normalidad, pero queda sacar del gobierno, en ello trabajan PP y PSOE, a quienes han superado crisis sin recortes y mejorado las condiciones laborales y de vida de la gente.
Lucena ha sido y es testigo privilegiada de que PSOE y PP “la misma estafa es”. En 2006, Lucena salió masivamente a la calle y se vistió de pancartas verdiblancas pidiendo que se atendieran sus necesidades sanitarias. Bergillos era alcalde, Chaves presidente de la Junta, María Jesús Montero Consejera de Sanidad y Arenas y Sanz lideraban al PP en la oposición. Se dieron los primeros pasos para mejorar la sanidad con el PSOE de Lucena plantado ante el de Sevilla. Sin nada que perder, el PP prometió un hospital si ganaba.
La Junta ha cambiado de manos y la Sanidad Pública lo está notando: deterioro, merma financiera, falta de medios y de personal… a la vez que la privada se ve favorecida por los millones detraídos a la Pública, el mismo modus operandi del PP en Madrid, Murcia, Galicia o Valencia. Lucena tiene al fin un hospital: ¡privado! La asistencia primaria no funciona y, si lo hace, es para que una enfermera atienda las dolencias o para que vea al paciente un médico a doce o catorce días vista, si es que persiste la dolencia o sobrevive el paciente.
El Ayuntamiento cambió de manos y el PP heredó el maldito proyecto. El pueblo de Lucena respiró aliviado porque ya estaba en manos de buenos gestores y el PP de Sevilla era de la misma familia, con lo que todos remarían, ahora sí, en la misma dirección (eso dijeron en campaña). Poco ha durado el alivio. En pocos días, el PP de Lucena ha hecho filigranas para explicar lo inexplicable y el PP de Sevilla ha sido contundente: no habrá hospital, pero en 24 horas anuncia que sí lo habrá. El PSOE de Lucena y Sevilla exige ahora el hospital.
Galdós describió la situación actual en 1912: “Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. [...] Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental”.
Pepe Morales
