“¡Que venga el alcalde!”: indignación y rabia en la Plaza Nueva contra la imposición a Lucena de un Centro MENA que planea el Ayuntamiento

fae familias amigas lucena menaLa concentración convocada en la Plaza Nueva en la tarde del sábado 21 de septiembre por la Asociación Familias Amigas Españolas fue una protesta en toda regla por parte de los asistentes contra la decisión del Ayuntamiento de Lucena de facilitar a la Fundación Samu las dependencias municipales de Los Santos para reabrir allí el Centro para Menores Extranjeros no Acompañados (MENA) que esta entidad ya tuvo abierto en un chalet de la carretera de Rute entre septiembre de 2018 y enero de 2019.
 
 
La rabia y la indignación ante tal posibilidad y sobre todo, por el propósito contundente del Ayuntamiento de volver a traer a Lucena a los menas eran palpables entre los lucentinos que asistieron a la concentración. Una rabia e indignación focalizadas especialmente en el alcalde Juan Pérez como principal impulsor del Centro MENA en Lucena.
 
 
Los comentarios y los gritos expresaban el enorme enfado por el empecinamiento del primer edil: “¿Por qué quiere el alcalde traer esto a Lucena, en qué beneficia a nuestro pueblo?”, o “¿por qué aquí?”, se preguntaban, o “”¿por qué tenemos que hacernos cargo de personas ilegales, con los problemas y las personas necesitadas que hay en Lucena?”.
 
 
“Estamos asustados, ya tenemos bastante con lo que hay en Lucena para que encima traigan a menas, que ya vemos lo que está pasando con ellos en otras ciudades, con delincuencia, robos y okupando pisos”, decía una mujer de mediana edad, mientras otra añadía que “queremos vivir tranquilos, ¿o es que ni eso podemos ya?”, y una tercera agregaba que “no estamos tranquilos desde que nos enteramos que el alcalde quiere meternos a los menas queramos o no”. También otra mujer comentaba posteriormente que “no dormimos desde que sabemos lo que se nos viene encima por culpa del alcalde”.
 
 
Una joven recordaba la participación de menas en muchos de los casos de violación de mujeres por parte de manadas, “aunque la mayoría de los medios de comunicación y los políticos ocultan la nacionalidad de los violadores si son extranjeros”, y confesaba tener miedo si gente así viene al Centro MENA y luego se quedan en Lucena cuando cumplan 18 años. 
 
 
Otra queja bastante extendida es que Pérez no se había molestado en consultar al pueblo sobre este tema, “tanto que habla de participación ciudadana”, precisaba un asistente.  “Que se los lleve el alcalde a su casa” espetaba un señor. En otro momento, varios asistentes gritaron “vamos a la casa del alcalde y a la de Villa”, el portavoz municipal de IU Miguel Villa que fue igualmente objeto de la ira popular aunque en menor medida que Pérez.
 
 
No faltaron personas que testimoniaban lo que vieron hacer a los menas durante su anterior estancia a Lucena y advertían de que “ya estamos avisados” de los problemas que pueden generar.
 
 
Juan Pérez siguió siendo el protagonista –ausente- de la protesta. Su presencia fue reclamada en varias ocasiones a coro por la concurrencia refugiada por la lluvia en los soportales de la Casa Consistorial o bajo sus paraguas al grito de “¡Que venga el alcalde!, ¡que venga el alcalde!”, quien justamente durante la concentración se encontraba en el otro extremo de la Plaza Nueva, en la Parroquia de San Mateo, asistiendo a la misa que oficiaba el obispo de la diócesis Demetrio González con motivo del cincuenta aniversario fundacional de la Agrupación de Cofradías de Lucena.
 
 
Los concentrados se negaban a dar por perdida esta batalla asumiendo que el Centro MENA vendrá irremediablemente a Lucena y algunos reiteraban que “estamos asustados” ante esta situación propiciada por el Ayuntamiento “en contra del pueblo”. “Qué vergüenza de políticos tenemos en Lucena empezando por el alcalde” fue otra frase que se pudo escuchar en la concentración.
 
 
La proximidad de elecciones, en este caso generales para el 10 de noviembre”, se hizo notar en la concentración. Varias personas juraron “no votar a Pérez” en esos comicios y/o haberse arrepentido de haberlo votado en las municipales de mayo. Y como último comentario de una tarde tensa y de auténtico cabreo generalizado, el siguiente: “Se creen que con traer a Morat está todo arreglado, yo no vuelvo a votar al alcalde, a mí no me vuelve a engañar”.
 

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