De tesis, economía y declaraciones, por Julián Valle Rivas

   La obra y milagros, reducidos a declaraciones vertidas en los últimos meses, nos lleva a barruntar, o más bien me lleva a barruntar, defendida la subjetividad del género, que, en verdad, el presi sí plagió su tesis doctoral… En opinión de este subscriptor, claro… Que, ciertamente, se trata de un economista con los mismos conocimientos sobre Economía que una mosca, con su volar zigzagueante, arbitrario, jaquecoso, como ebrioso, pueda tener sobre Aeronáutica.
 
 
 Porque a ver qué se puede pensar cuando el Jefe del Gobierno, con el título universitario adornando alguna pared, nos lanzó aquello de la «hibernación», como el responsable de empresa, el autónomo a jornada completa o el médico de guardia que desconecta el móvil durante un puente festivo sin esperar encontrar llamadas perdidas al volver a encenderlo… Verán ustedes, compatriotas, aquí vamos a echar todos el cerrojo al completo, no al modo de turnos vacacionales veraniegos, repartidos entre la segunda quincena de junio y la primera de septiembre. No. El plan en muchísimo mejor, atiéndanme. Se trata de detener o paralizar toda la economía nacional. Bueno, un noventa por ciento, más o menos. Y luego, como el que no quiere la cosa, descorremos el cerrojo, abrimos otra vez y seguimos como si nada, cuales dueños de chiringuitos playeros que cierran en invierno para, retornado el calorcito, limpiar la arenilla acumulada y servir paellas y espetos a tutiplén. (En este punto de la rueda de prensa algunos, dubitativos, fruncirían el entrecejo, otros enarcarían sólo una ceja y otros se frotarían la barbilla, como si no terminaran de comprender, dadas sus limitaciones en torno al complejo mundo económico; mientras que unos escasos privilegiados, admiradores de la locuacidad y buen porte del presi, aplaudirían encantados: ¡cómo no se le ocurrió tamaña genialidad a nadie antes!)… Pero el presi, hombre versado, instruido, e instructor, con miles de capotazos ejecutados con maravillosa maestría, sabedor (pues también es hombre sabio) de los muchos borregos económicos que vagan errantes por la superficie patria, sintió el impulso o necesidad de explicarse, de detallar, todavía más si cabe, aquel magistral plan económico contenedor de la pandemia… Escúchenme, conciudadanos, ¿y no es igual, les propongo, cerrar de a pocos, en rotación, durante tres meses estivales que cerrar en pleno, a cal y canto, únicamente durante siete o diez días primaverales? ¡¿No es, me atrevería a afirmar, mucho mejor?! Así, se concentraría todo el parón en un puñado de días, evitando el desperdigamiento a lo largo de un amplio trimestre. Señoras y señores, esta gran nación de naciones se tomará unos días de descanso, para reemprender después su actividad, plácida y libre de contagios masivos; ya que, posiblemente, sea cómputo vacacional, no me sean pillines, las horas habrán de ser compensadas. Además, esto es España y es Semana Santa, no nos engañemos, ¿quién trabaja en España en Semana Santa? ¿No supondría pecado de excomunión?… De tal manera, argumentado con solidez acerada, el presi ordenó la bendita hibernación.
 Pasados unos meses, el presi, banda económica cruzando el pecho, no lo olvidemos, en tradicional comparecencia, nos invitó a gastar nuestro peculio en juergas, divertimentos, reuniones y pasatiempos varios… Joder, paisanos (vino a decir), salgan a las calles de nuestro excepcional país de países. Acérquense a los bares y restaurantes, a las terracitas y las playas. Tómense unas copas con los amigos y acudan a los variopintos espectáculos. Gasten su dinero en el múltiple ocio ofertado y ofrecido. Reviertan sus fondos en la economía patria. Que sí, que la mayoría de ustedes están en situación de ERE o de ERTE o de paro o de paguilla o limosna pública, la cual yo, con la egregia magnitud económica que me caracteriza, he dado en denominar Ingreso Mínimo Vital. Que sí, que no es como un contrato laboral, quizá más seguro, aunque fuera un contrato laboral con una empresa pública, creada «ad hoc» (al efecto, para quienes no me entiendan), como deberíamos haber creado y no hicimos porque a la plutocracia le beneficia más la subvención apaciguadora de rebeldías que la competencia del mercado libre. Sin embargo, no importa, que el Estado garantiza todas y cada una de las modalidades temporales de las paguillas públicas, que es cuestión de acelerar la máquina de imprimir billetes. Entonces, quedamos en esto, coterráneos, en serio, no importa la inestabilidad e incertidumbre de ser unos subvencionados sin contrato laboral. Gasten su dinero con alegría por España… Y nuevos aplausos ante la primicia económica, estrategia presidencial.
 

 Siempre he reconocido que lo de gobernar no es cosa fácil. Hay que estar ahí, pringando. No obstante, un presi, laureado con un doctorado en el área, que primero paraliza la economía nacional sin aguardar repercusiones y, a continuación, tras un trimestre de confinamiento, invita a un abundante colectivo subvencionado a gastar su dinero en ocio, no parece ser un presi laureado. Ello, sin adentrarnos en los eventos donde se han producido los rebrotes, ni en la hipocresía de los partidos de la oposición en el asunto.

Julián Valle Rivas

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