Nueve jóvenes aracelitanos ofrecen la Exaltación Coral a María Santísima de Araceli

         exaltacion coral virgen araceli                      El amor de los lucentinos y devotos aracelitanos a María Santísima de Araceli, la añoranza de las Fiestas Aracelitanas y las peticiones de protección de Nuestra Madre a sus hijos para librarnos de la pandemia centraron las intervenciones de los oradores de la Exaltación Coral a María Santísima de Araceli celebrada este viernes sustituyendo al tradicional Pregón de las Glorias de María.

 

En una parroquia de San Mateo con la mitad del aforo debido a las restricciones sanitarias, los jóvenes aracelitanos han unido su voz cantando a Nuestra Madre con vivencias y sentimientos en torno a las Fiestas Aracelitanas.
 
Abría el acto Rafael Romero Salas con una exaltación en la que mostraba su pesar por no poder celebrar la Bajada. Recreaba en prosa y verso la Bajada de María Santísima de Araceli desde que sube al Santuario, narrando el camino de la Virgen a hombros de sus santeros y del pueblo, la llegada a la Puerta de la Mina o su paso por el Coso concluyendo con la llegada a San Mateo diciendo “¡¡¡Lucentinos, que ya llega!!! Con paso alegre y risueña, con su andaluz sombrero. Y como el himno que resuena, lo oiga el pueblo entero: ¡¡¡¡La Virgen ya está en Lucena!!!!”, concluía.
 
Por su parte, Juan Manuel Osuna Almagro narraba cómo es la estancia de María Santísima de Araceli. Describía en su intervención el ir y venir de los devotos a la catedral de la Subbética para ver a nuestra Madre, sus sentimientos y sensaciones. Días en los que dice que “el murmullo se convierte en la banda sonora de estos días e irá incrementando conforme se acercan sus fiestas. El sonido de los zapatos rechinando en las losas de San Mateo será el compás que marcará los días en Lucena”.
 
Explicando todos los significados del pregón aracelitano, Sierrita Ciriza Gutiérrez destacaba que a pesar de no haber pregón, “para cubrir esa ausencia tienes hoy nuestra voz, para arroparte al amparo de nuestras humildes palabras que te aclaman con fervor”. “Será la voz de tu pueblo la que hoy te acerque un poquito más a ese enfermo en su dolor, a ese lucentino que perdió a su padre y aún sueña con decirle adiós, a nuestros mayores que temen el contagio y en sus propios hogares se sienten prisioneros mientras sus fuerzas van decayendo, a esos corazones que sufrimos la distancia de nuestras familias y nuestro pueblo, a esos niños que sin conocer el significado de compartir van creciendo y para los que abrazar es sólo un sueño”, dijo Sierrita Ciriza.