Toros y obispos en campaña, por Pepe Morales

obispos torosSi hay algo que ejemplifica el concepto de “chiringuito”, si algo ilustra el significado de “paguita”, “derroche”, “populismo” y otras manipulaciones lingüísticas utilizadas de forma sectaria por las derechas, basta con echar un vistazo a las subvenciones y el gasto que destinan al mundo de los toros, una actividad cerril cuyo apoyo institucional contrasta con el descabello al que están sometiendo a la Sanidad, la Educación y la Dependencia, entre otros servicios públicos del Estado del Bienestar al que pretenden cortar dos orejas y rabo.

Si hay algo que clarifique parábolas bíblicas como las de los sepulcros blanqueados (Mateo 23:27-32), el Becerro de oro (Éxodo 32), la expulsión de los mercaderes del templo (Lucas 19:45-48), el canto del gallo (Mateo 26:34) o la figura de Judas Iscariote (Juan 12:3-8), basta con echar un vistazo al Vaticano y a la Conferencia Episcopal, donde las prácticas terrenales se apartan de lo predicado por los evangelios y los alejan del reino de los cielos (Marcos 12:14-17), dejando claro que el suyo sí que es de este mundo (Juan 18:33-36).

Toreros, banderilleros, mozos de espadas, picadores, monosabios y ganaderos se lanzan al ruedo electoral con las únicas luces de sus trajes y el convencimiento de que sus faenas obsoletas no tienen mayor sostén que el dispendio a cuenta del erario público. Perdidos los apoyos populares, sólo cuentan con los de personajes ultramontanos como Carlos Herrera o Bertín Osborne, decadentes aristócratas, figurantes políticos y nostálgicos sin más futuro que el pasado. Aún así, hacen el paseíllo en el circo electoral sin miedo alguno al escarnio.

Obispos, arzobispos, cardenales, deanes, capellanes, ecónomos, párrocos, curas, frailes, monjas, sacristanes, monaguillos y cofrades están implicados en la eterna cruzada contra el maligno, personificado hoy día en quienes fueron elegidos democráticamente en las dos últimas citas electorales a nivel nacional. El tradicional posicionamiento conservador de la Jerarquía Católica, que la llevó a dar nombre, y más, a la dictadura nacionalcatólica, la lleva hoy a hacer campaña desde púlpitos y foros a favor de los herederos del régimen totalitario.

La programación de Canal Sur, con el Partido Popular, ha aumentado de forma bochornosa los espacios taurinos, con audiencia residual, y las retransmisiones de eventos religiosos, con una cobertura mayor si cabe que la de 13TV, ese chiringuito al que la Conferencia Episcopal da casi el doble de dinero que a Cáritas. Se trata de una inversión publicitaria más eficaz y rentable que la tradicional propaganda electoral y que, además, se prolonga a lo largo de todo el año y escapa al control de la Junta Electoral y del Tribunal de Cuentas.

No son estos populismos privativos de las derechas: véanse a los “socialistas” Fernández Vara o García-Page defendiendo las corridas desde el tendido de sombra y a muchos otros y otras entregando medallas y alcaldías perpetuas a vírgenes y santos. Las anacronías de añejas monteras y vetustas sotanas sobreviven, en esta España arcaizante que no acaba de soltar el lastre de tradiciones que poco aportan al progreso y mucho al inmovilismo, por su comunión con las derechas que les permiten medrar en los erarios a cambio de apoyos.

Capotes y monteras, estolas y sotanas tienen garantizada su presencia pública durante el mes festivo elegido para celebrar unas elecciones con más populismo y más manipulación que Susana Díaz en la Real Maestranza o en la Esperanza de Triana. Una ocasión ideal para hacer campaña electoral Bonilla y caja ganaderos y cuadrillas, obispados y cofradías.

Pepe Morales

Destacados

Lucena Digital

Prensa independiente. Lucena - Córdoba - España

Aviso Legal | Política de Privacidad | Política de CookiesRSS

© 2026 Lucena Digital, Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización