La España valiente, por Pepe Morales
Han tomado las calles. Los valientes han tomado las calles, y los micrófonos, y las cámaras, y las redes sociales, y los escaños, y los gobiernos autonómicos, provinciales y municipales, y los estrados, y los púlpitos, y los gimnasios, y los pasillos del híper, y las barras de los bares. Los valientes han tomado la vox populi mermados cognitiva e intelectualmente desde la trinchera del bulo y la desinformación. Los valientes certifican lo atrevida que llega a ser la ignorancia. ¡Hay que ser muy valientes para mostrar en público tales niveles de idiotismo!
Los valientes han reconquistado añejos supremacismos que habían dado por perdidos. Las muestras de valentía de los últimos tiempos son recompensadas con el impúdico aplauso público de próceres políticos, paniaguados plumillas, jueces militantes, orondos obispos, inversores bigardos, codiciosos empresarios, banqueros usureros… y de lo más necio del vecindario. Todos a una han hecho piña para derrotar al peor enemigo de la sociedad: la solidaridad, el altruismo, la empatía… eso a lo que, despectivamente, llaman “buenismo”.
Hay que ser muy valiente para reducir el rol social de la mujer a una sumisión indiscutible al capricho del macho; y, si no, dos hostias como todos los dioses mandan o una violación en manada, dos hitos del valiente medieval o paleolítico en pleno siglo XXI. Tan valiente como quien se gana el cielo apaleando, hasta la muerte si se tercia, a maricones, bolleras y otros desvíos sentimentales traídos por Belcebú a la tierra para tentar y pecar. Son ejemplos de valientes que, por alguna razón, suelen cerrar ojos y bocas ante tanto caso de pederastia.
Pocos ejemplos de valentía superan a algunos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, equipados con un arsenal de defensas y de impunidad que les faculta para poner sus cerebros rapados y sus hormonas ideológicas al servicio de quienes imponen a toda la sociedad los valores consagrados por Dios, por la Patria y el Rey. Tal vez los sobrepasen los fantoches militares en cuyos marciales desfiles la mascota exhibe mejor neurona que ellos. Se están extralimitando en valentía unos y otros estos días en Ceuta.
Y valientes son quienes pervierten la Justicia postrándola a los pies de los insaciables mercados y sus intereses, defendidos por las marionetas que manejan en las instituciones públicas. La valentía de sus señorías les permite utilizar a capricho y conveniencia de su militancia la toga, la maza y el repertorio de varas de medir que aplican en los diferentes casos que por sus puñetas pasan. Valientes, no dudan en manchar procesos y sentencias con la tóxica, letal para la democracia, práctica conocida, mas no reconocida, como lawfare.
Los valientes proliferan en esta tristeza de patria que normaliza la cafre delincuencia de los desokupas, educa a sus hijos arrastrándolos a aquelarres de toros y cobardes marcando paquete con las pocas luces del traje, persigue a los menores sobrevivientes de guerras, hambres, desiertos, y pateras, incendia chabolas de emigrantes explotados en sus campos, desprecia a quienes ayudan a extranjeros pobres, aplaude a extranjeros ricos y ríe la gracia, como el alcalde de Oviedo, a criminales que apalean a quienes piensan diferente.
Los valientes van armados con los odios propuestos por las derechas, pregonados por sus medios de comunicación, coreados por sus trols en las redes sociales y cimentados en la palpable indigencia intelectual retratada en el informe PISA, una vez más, como santo y seña de un país adicto al circo, escaso de pan y alérgico a los libros. Pura Marca España de un país cainita reacio a reconocer la deuda cultural, científica, agropecuaria, hidráulica y humanística contraída durante siglos con quienes hoy son perseguidos y despreciados.
Los valientes que usan a los ceutíes y a sus “invasores” con fines partidistas y electorales deberían mostrar la misma valentía para gritar “¡Gibraltar español!” antes de que, con la connivencia marroquí, el enemigo del “buenismo” Donald Trump les robe el estrecho de Gibraltar como hizo con el petróleo venezolano, hace con el estrecho de Ormuz y hará con Groenlandia. Vicente Boluda, el de “Todos somos Caballas”, mientras hace negocios con el gobierno alauita, proporcionaría las camisetas y Florentino posaría gustoso ante el Peñón.
Pepe Morales
