Solidaridad versus miedo, por Vicente Dalda

El futuro centro de acogida para los menores extranjeros no acompañados, el conocido como MENA, que se instalará en Lucena con el apoyo del Ayuntamiento, está dividiendo a la sociedad lucentina con dos grupos muy activos con comentarios en las redes sociales y movilizaciones de todo tipo. Considero normal esta clase de debates y posiciones encontradas en una sociedad abierta, libre y plural.
 
 
Analizando los argumentos de los unos y los otros, encuentro en el fondo, e intentaré sintetizar razones de peso, por un lado el miedo a la inseguridad que supone un grupo de adolescentes que pueden cometer tropelías, por el otro el espíritu solidario con la desgracia ajena propio del ser humano.
 
 
Bien, preguntémonos entonces, ¿son compatibles dichos sentimientos? Opino que lo son, es muy humano que quiera ser solidario y también sentirme y estar seguro. Si juntamos a 20 adolescentes varones, sin importar la nacionalidad, y los dejamos a su libre albedrío, no tengo la menor duda de que a la larga resultarán un peligro público y más aún si los dejo en un entorno social, económico y cultural diferente. ¿Se imaginan a 20 adolescentes lucentinos sueltos y sin control en una ciudad distinta?...pues sí, montarían “la De Dios es Cristo”....Por otra parte, si no podemos devolverlos a su lugar de origen, tampoco encarcelarlos, pues no han cometido delito alguno, tendremos la obligación de ser solidarios con su desgracia e intentar acogerlos con responsabilidad.
 
 
Sin duda la clave está en la responsabilidad. En el anterior mandato yo voté a favor de que pudieran establecerse en Los Santos, pero lo que el Alcalde oculta y no explica fue las condiciones que le exigí, que no fueron otras que la de ejercer responsabilidad por parte del Ayuntamiento.  Ya sé que es “ pedir peras al olmo”. Esa responsabilidad consiste en que ante el posible establecimiento del centro en Lucena, en cualquier sitio, y sin ninguna supervisión por parte del Ayuntamiento (ya ha ocurrido en el pasado), en este caso el Ayuntamiento condicionara a la concesión de Los Santos, por un lado el número máximo de residentes-de todos es sabido que puede haber hacinamiento si llegan más pateras y no tienen donde colocarlos, lo que multiplicaría los problemas-. Por otro un programa compartido de actividades, cuyo objetivo fuera la integración en nuestra cultura y que en todo momento estuvieran ocupados y no ociosos; sería muy conveniente la participación de otras asociaciones y movimientos ciudadanos, así como clubes deportivos. También se podrían buscar voluntarios solidarios lucentinos que se encargaran de monitorizar INDIVIDUALMENTE a estos menores, especie de mentores durante su estancia en Lucena.
 
 
Termino afirmando que es posible compatibilizar el sentimiento de seguridad con el de solidaridad, si somos capaces de hacer las cosas bien y con cabeza y no dejarnos llevar por la pasión, la indolencia y la falta de responsabilidad política. Desde estas líneas hago un llamamiento al Alcalde, para que explique en qué condiciones y con qué requerimientos dejará un bien común, Los Santos. Cosa que aún no ha hecho.
 
 
Vicente Dalda
 
 

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