Francisco Marhuenda cree que no es necesaria una reforma profunda de la Constitución y que hacerlo sin al menos el mismo consenso que en 1978 sería un disparate

E-mail Imprimir PDF
Usar puntuación: / 2
MaloBueno 

La Agrupación de Abogados Jóvenes del Ilustre Colegio de Abogados de Lucena organizó el martes una Tertulia Juridíca bajo el título  "La vigencia y/o reforma de la Constitución. Análisis de su importancia ante la situación política y conflicto independentista catalán".

Se trató de una actividad con motivo del 40 aniversario de la Constitución Española, según indicó el decano de la institución lucentina, Diego Chacón, en la que participaron el director de La Razón, Francisco Marhuenda García, Doctor en Derecho y Licenciado en Periodismo, e Ignacio Ruiz Rodríguez, Doctor en Derecho, Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones y Director de la Cátedra Universitaria España-Israel.

Francisco Marhuenda explicó su firme convencimiento de la que la Carta Magna está plenamente vigente, es joven a sus 40 años y le queda mucho tiempo de vida. Sólo necesita algunos ajustes leves como la eliminación del la primacía del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona. El director de La Razón cree que no es necesaria una reforma constitucional que vaya más allá de dichos ajustes. Además, tampoco hay apoyo en el Congreso para afrontar un cambio constitucional de mayor calado ni mucho menos un gran consenso, al menos equivalente al de 1978 cuando se aprobó la Constitución, para reformarla ahora. Abrir en estas condiciones un proceso reformador sería “un disparate”.


En todo caso, habría que esperar, según el responsable del rotativo madrileño, a que finalice el ciclo electoral que comienza este domingo 2 de diciembre con las elecciones autonómicas de Andalucía, y que culminará cuando tengan lugar las elecciones generales, en 2019 ó 2020, para ver qué mayorías hay en las Cortes Españolas. Marhuenda piensa que no habrá adelanto de las generales en los próximos meses para celebrarlas antes de las municipales, autonómicas y europas de mayo, ni para coincidir con ellas.

La Constitución España, añadió Francisco Marhuenda, ha permitido la alternancia de gobiernos de centroizquierda y centroderecha, generando un largo periodo de estabilidad política e institucional y de crecimiento espectacular de la economía nacional desde 1978, aunque eso es algo que los españoles no vemos porque “pasamos de la bravuconería a la depresión sin solución de continuidad”.

Incluso formaciones de extrema izquierda que proclamaban no sentirse representadas por el sistema constitucional gobiernan ayuntamientos sin mayor problema. El Estado de las Autonomías y la descentralización administrativa han sido también muy positivos para el crecimiento económico de España, aunque también en su gestión se han cometido errores, señaló Francisco Marhuenda.

Por su parte, el catedrático Ignacio Ruiz Rodríguez habló al público asistente que la historia del constitucionalismo español adoleció siempre del problema de que todas las constituciones eran partidistas. Cada vez que cambiaba el gobierno y entraba un nuevo partido, promulgaba una nueva constitución conforme a sus intereses e ideología. Así ocurrió hasta que se logró aprobar un texto constitucional consensuado por y para todos en 1978. Cualquier reforma de la Carta Magna debe tener al menos ese mismo grado de consenso para evitar regresar de nuevo a las constituciones de partido, advirtió Ruiz Rodríguez.