La Asociación Nueva Aurora renuncia a la Declaración de Utilidad Pública que le concedió el Ayuntamiento de Lucena

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Uno de los puntos que más controversia generó dentro del orden del día del pleno municipal de enero celebrado este martes 29 fue la solicitud de renuncia de la Asociación Nueva Aurora a la Declaración de Utilidad Pública que recientemente había recibido por parte del Ayuntamiento de Lucena.

Todos los grupos políticos municipales votaron a favor de aceptar la renuncia de Nueva Aurora, los mismos que en 2018 aprobaron otorgársela, mientras que el edil no adscrito Vicente Dalda, que votó en contra de la concesión entonces, igualmente ahora votó en contra de admitir el desistimiento de la entidad.

Dalda comentó que el Consistorio nunca debió darle la declaración a Nueva Aurora porque no cumplía los requisitos estipulados para recibir tal reconocimiento “porque tenía una actividad clandestina en la calle Ancha de alojamiento de personas mayores en condiciones lamentables”, según quedó certificado, prosiguió Dalda, por un informe de los técnicos municipales que recomendaba el inmediato desalojo de la residencia y por una orden de cierre dictada por la Junta de Andalucía acompañada de una sanción de 90.000 euros para los responsables de Nueva Aurora.

Pese a no reunir los requisitos necesarios PSOE, PP, Izquierda Unida y Ciudadanos votaron a favor de darle la Declaración de Utilidad Pública, pero ahora Nueva Aurora renuncia a ella, según Dalda de común acuerdo con el Ayuntamiento, para retrasar el procedimiento judicial contencioso-administrativo planteado por Vicente Dalda contra la concesión de la Declaración por considerarla manifiestamente ilegal.

En cuanto a la renuncia, Dalda señaló que si votara a favor de aceptarla, estaría votando indirectamente a favor de su previa concesión.

A continuación, el portavoz municipal de IU, Miguel Villa, dijo que lo único “clandestino aquí en términos políticos es usted” en referencia a Dalda “porque no representa a nadie”. Villa negó que Nueva Aurora ejerciese actividades clandestinas, sostuvo que si desiste de la declaración “no tiene sentido seguir con el procedimiento judicial” y acusó a Dalda de querer minar a la asociación.

Desde Ciudadanos, Purificación Joyera también negó la clandestinidad aludida y pidió a Dalda que reconsiderara su voto, porque votar favorablemente el desistimiento no significa convalidar su anterior su concesión.

Para la concejal del PP Rosario Valverde las palabras de Dalda “rayan en lo delictivo” y recordó que la medida cautelar solicitada por el edil no adscrito para paralizar la efectividad de la declaración cuando fue otorgada resultó denegada por el juzgado. Nueva Aurora, agregó, está en su derecho de renunciar y “que aunque sea una asociación sin ánimo de lucro puede tener ganancias siempre que redunden en la propia actividad de la asociación”, argumentó la edil popular.

La portavoz del grupo municipal socialista y concejala de Servicios Sociales, Teresa Alonso, se sumó a lo dicho por los portavoces precedentes.

 Por su parte, Dalda reiteró su calificativo de “clandestina” para la residencia porque no tenía ni licencia de Urbanismo ni licencia de la Junta de Andalucía y reclamó a los demás grupos que “expliquen porqué hay una orden de cierre tras el informe técnico municipal  y la Junta impone una multa de 90.000 euros”.

Dalda reprochó a Miguel Villa “haber mirado hacia otro lado” en este asunto en los cuatro años en los que fue concejal de Urbanismo en el cogobierno PSOE-IU (2011-2015) en el anterior mandato corporativo. Dalda se declaró satisfecho del trabajo que ha venido realizando para destapar las ilegalidad de Nueva Aurora y las pésimas condiciones en las que vivían sus residentes, por el que ha recibido llamadas de familias y trabajadores del centro dándole las gracias.  

En su réplica, Miguel Villa reconoció que en Nueva Aurora ha podido haber “carencia de documentos o irregularidades” pero que durante “muchas décadas ha ejercido su actividad correctamente”.

Purificación Joyera criticó desde Ciudadanos a Dalda porque “no ha hablado con los abuelitos”, espetándole que “si no hay bien para nadie no merece la pena seguir con la cabezonería”.

Por el PP, Francisco Huertas tomó la palabra para comparar a Dalda “con Rufián y Maduro”, personajes seleccionados en una encuesta como los políticos peor educados. Dalda le respondió que “la encuesta la tenemos en mayo”.