Pérez sigue tomando nota de la obligación legal que tiene el Ayuntamiento de recabar el permiso de las comunidades de vecinos para entoldar calles

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Hace dos semanas, en el pleno celebrado el 18 de julio, le fue recordado al alcalde y concejal de Participación Ciudadana, Juan Pérez, que el permiso de las comunidades de vecinos para colocar los anclajes de los toldos en sus fachadas “es preceptivo”.

Así se lo manifestó el concejal no adscrito Vicente Dalda al primer edil, quien le respondió afirmando que “tomo nota”. El entoldamiento del centro de Lucena, previsto para los meses veraniegos en una primera fase en 2017 para la calle Julio Romero de Torres y el tramo peatonal de la calle El Peso, requiere para su ejecución la autorización expresa de las comunidades de propietarios de los edificios afectados. Si no lo autorizan, no se pueden tocar sus fachadas.


Transcurridos quince días de la sesión plenaria de julio, Dalda volvió a preguntar por el tema a Pérez y a recordarle la obligación legal que hay de pedir y lograr los permisos de las comunidades de vecinos para instalar anclajes en sus fachadas en la Comisión Informativa Permanente de Urbanismo celebrada el miércoles 2 de agosto. El alcalde contestó que ya había tenido lugar una reunión con vecinos al respecto, a lo que Dalda le replicó que se trató de una reunión de carácter meramente informativo en la que no se solicitaron los permisos pertinentes que el Ayuntamiento tiene el deber de recabar antes de colocar los toldos.


Como ya informó este periódico, la reunión a la que se refirió Pérez tuvo lugar el jueves 29 de junio en el Salón de Plenos con una veintena de vecinos de ambas calles para informarles sobre el proyecto de entoldamiento y que fueron convocados el día de antes mediante octavillas.

Pero a dicha reunión informativa no fueron convocados propietarios que viven en calles aledañas haciendo esquina con Julio Romero de Torres y El Peso y cuyas fachadas laterales dan a éstas y también se ven afectadas por los toldos. En cambio, sí fueron citados comerciantes y hosteleros de la zona que no son propietarios de sus locales sino inquilinos.