Colaboradores

En serie, por Julián Valle Rivas

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    No sabría precisar con exactitud cuándo se produjo la explosión, si fue en 2004, con House y Perdidos. Lo cierto es que, durante los diecisiete años recorridos de siglo, la televisión ha puesto contra las cuerdas al cine, si no lo ha desbancado ya. Que creo que sí.

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La túnica del poeta, por Julián Valle Rivas

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    El día de mi cumpleaños un poeta presentó un libro de relatos. Relatos que, más que relatos, son cuentos… Y ahora, caro lector, usted se preguntará, con discreta cortesía: ¿Dónde estriba la importancia de tal evento, el cual no parece destacar entre las frecuentes presentaciones literarias, cómo para reclamar el protagonismo de un artículo? Y añadirá, con irreprochable sagacidad: ¿Acaso un poeta, como escritor, no puede cultivar géneros disímiles? E indagará, con morbosa curiosidad: ¿Me aplicaré a leer un bellaco artículo, pantomima que sin éxito pretende disipar la gratitud por el regalo a un malévolo cumpleañero?… Buscaré satisfacer sus tres cuestiones en el espacio del que dispongo.

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Siga volviendo mañana (y II), por Julián Valle Rivas

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Y como siempre llegan esos momentos en esta vida en los cuales hay que ser valiente, desafiar a la fortuna, enfrentarse cara a cara con la muerte, la desesperación, el horror, echarle un par de huevos u ovarios al asunto, encomendarse al dios o santo vacante, y tirar para adelante, opté, a fin de tramitar aquella solicitud del Certificado de Antecedentes Penales, a la que hacía referencia, fiel lector, en la primera parte de este amargo artículo, fracasada la corriente tradicional u ortodoxa, por la vía telemática.

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Siga volviendo mañana (I), por Julián Valle Rivas

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    Hace ciento ochenta años, don Mariano José de Larra se descerrajó un tiro en la cabeza, cansado de la envidia y la infamia, decepcionado de España y roto el corazón tras la decisión de Dolores Armijo, su verdadero amor, de poner fin a la relación que mantenían, para retornar a los brazos de su marido. Unos cuatro años antes de la tragedia, en enero de 1833, Larra publicó en El Pobrecito Hablador un artículo mordaz, satírico, crítico, costumbrista, xenófilo, titulado «Vuelva usted mañana».

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Elegir a Trump, por Julián Valle Rivas

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Entramos en cuenta atrás para el día D, hora H, y Donald J. Trump jurará su cargo como cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos. Que un descendiente de inmigrantes, que ha alzado y hundido imperios económicos como el que hincha y explota globos de chicle, sin carrera ni experiencia política, se convierta en presidente de una de las potencias mundiales (¿sigue siendo la primera?) es el sueño americano, o forma parte del mismo. Será ésta una de las razones de su victoria. Que un impresentable, arrogante, informal, demagogo, indiscreto, frívolo, dominante, amante del lujo ostentoso, de las mujeres modelo y de las cámaras de televisión, haya sido elegido con incontestable rotundidad, requiere comentario más pausado.

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Christie, por Julián Valle Rivas

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Es la escritora cuyo mayor número de obras he leído. Echando un vistazo rápido a mi biblioteca, me aproximo a los setenta títulos, entre los cuales se encuentran las cuarenta novelas y el puñado de relatos protagonizados por el gran detective belga (no francés) Hercule Poirot.

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LA VIDA A TRAVÉS DEL MÓVIL, por Julián Valle Rivas

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Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. La correspondencia, uno de los siete principios del hermetismo, está patente más que nunca en nuestra sociedad. O eso parece, a la vista del personal que pulula por la calle con la cabeza siempre agachada, como humillado. Pero, al contrario que la enseñanza recogida en El Kybalion, no se observan las maravillas y los secretos de la tierra para buscar su reflejo y respuesta en el cielo. No. El personal inclina la cabeza ante el poder dominador del teléfono móvil.

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Guerra, paciencia, enigma, paradoja, por Julián Valle Rivas

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Cuando tecleo estas líneas, acaba de estallar la guerra civil en el PSOE: diecisiete miembros de su Ejecutiva (héroes, para unos; traidores, para otros) han dimitido. Con cainismo hispano, los socialistas rebelados contra Pedro Sánchez lo han ninguneado y vilipendiado para encumbrar a Susana Díaz (conspiradora en la sombra). Siendo honestos, Sánchez ha cometido el pecado de cumplir (¿a rajatabla y con entusiasta entrega?, sí) las órdenes de su Comité Federal («no es no»). Verbales y condicionales, vale; pero, si la alternativa se ceñía a abstención o pacto (en sus diversas variables), repeliendo la mierda, ningún crítico reclamaba palmariamente el cambio en la estrategia. Hágase cargo de la dura y compleja encrucijada en la que se ha hallado Sánchez.

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LAS TREINTA Y UNA NOCHES, por Julián Valle Rivas

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Para algunos la vida es sólo una excusa para la lírica. Para componer versos en rimas infinitas de apacible existencia. Para Luis Ángel Ruiz, cerrateño de cincuenta y nueve años, la vida es eso: la premisa básica para la poesía. No entendida como conditio sine qua non, sino como el peaje necesario, el precio que gustoso paga para cultivar la composición poética. Por ello, reside en Lucena, trabaja en Cabra y termina de saciar sus ansias culturales en Priego, porque el lugar no importa; en el fondo, queda reducido al espacio donde la métrica y la rima, donde el verso se hace poesía.

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BUSCAR LA GRAN BELLEZA, por Julián Valle Rivas

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«A esa pregunta, tan infantil, mis amigos siempre contestaban lo mismo: “Los coños”. Yo en cambio contestaba: “El olor de las casas de los viejos”. La pregunta era: “¿Qué es lo que más te gusta en la vida?”… Estaba destinado a la sensibilidad. Estaba destinado   a   convertirme   en   escritor.   Estaba   destinado   a   convertirme   en   Jep Gambardella». Con esta inoportuna reflexión de Gambardella —personaje interpretado de manera sobresaliente por Toni Servillo—, que acota con tinta amarga su fiesta de cumpleaños, y de la que hace cómplice al espectador, el director y guionista napolitano Paolo Sorrentino introduce el título de la película con la que merecidamente ganó el Óscar. Y el Globo de Oro, el BAFTA y el Premio de Cine Europeo.

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