De nuevo, la Ruidoteca

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Que la formación de los jóvenes debe ser la mejor…que hay que estudiar para ser alguien el día de mañana…que el saber no ocupa lugar…que lo suyo es que los  niños sepan más que sus padres…que tenemos la generación mejor preparada…que, ¡nene estudia, que vas a ser un borrico el día de mañana!

¿A quién no le suena alguna de estas expresiones? Ciertamente, tengo que decir que no por cotidianas pierden ni un ápice de veracidad. La educación es, sin duda alguna, la herramienta más importante que ha de llevar a nuestra sociedad a capitanear el desarrollo y el verdadero progreso. Pero el real.

Y digo esto, porque son las bibliotecas, centros del conocimiento y del estudio, el lugar al que acude quien quiere estudiar, leer o simplemente pensar. Menos aquí. En nuestra querida ciudad de Lucena quien quiera estudiar, bien puede tener alcoba en su casa o, “padre mío”, lo tienes claro.

Tenemos un bello edificio en el corazón de la Lucena judía, olvidada ésta, por cierto tanto como las rotondas de nuestra ciudad (aunque no sea el tema). Lo triste es, sin embargo, que nuestro Ayuntamiento, quienes nos “gobiernan”, o no han conocido biblioteca alguna, cosa que, desde el más absoluto respeto, descarto absolutamente como no puede ser de otra manera, o ya se les ha olvidado como funcionaban, cosa que no descarto tanto.

Debe ser que tienen por biblioteca cosa distinta de la que el común de los mortales. Quien allí va a estudiar, bien puede ser sordo, o las tiene claras. El silencio allí no reina; por eso de la república que, por cierto, siempre reina allí, de alguna de las maneras.

Tenemos, eso sí hay que reconocerlo, un bello centro de eventos múltiples, la biblioteca. Bien puedes encontrar reuniones de toda índole, excursiones varias, cuentacuentos, etcétera, etcétera. Y como, para gustos los colores, también puedes encontrar semanas de taladro, de martilleo y ajetreo. Agujerito por aquí, agujerito por allá…y después, macilla y brochazo. Y aquí nada ha pasado.

Claro, nada ha pasado, salvo a quien fue allí a estudiar y tuvo que marcharse. A quien entró con “veinte folios para esta tarde, que es lo que toca hoy”, y debió “pegarse el lote” al día siguiente porque, sorprendentemente, no tocaba actividad lúdica alguna. Porque los estudiantes asiduos a la biblioteca, ya se conocen el planing. Y ahora dirán que estamos en contra de cualquier manifestación cultural, de abrir la cultura al pueblo…e incluso del derecho de reunión. Pues adelante.

Nuevas Generaciones del Partido Popular de Lucena creemos en los jóvenes, en su formación y en la necesidad de que los espacios públicos, como la Biblioteca, reúnan los requisitos necesarios y las óptimas condiciones para que nuestros estudiantes desarrollen su actividad como debe ser.

Y es que, en definitiva, estos desajustes, a quienes aún tenemos reciente las maratonianas jornadas de biblioteca, no agradan ni convienen. Sobre todo, en una biblioteca, contando con otras instalaciones municipales en las que, por cierto,  probablemente, debe estudiarse de lujo.


   Francisco J. Barbancho Espada
   Presidente NNGG Lucena