El concejal autoritario: "el de Seguridad Ciudadana"

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Un compañero socialista me ha enviado una noticia referida a que el concejal Fran Adame acusa al PP de generar alarma social acerca de presuntas fiestas ilegales. Como ciudadano de Lucena y socialista, manifiesto:

Ignoro si lo que dice el Sr. Adame es cierto. Sí es cierto que el Sr. Adame, como Concejal de Seguridad Ciudadana, crea alarma social cuando, haciendo uso de un asqueroso despotismo -y ni siquiera ilustrado-, manda a la policía local a casa de un ciudadano y, más tarde en horas intempestivas, le obliga a ir a las dependencias de la policía para acusarlo de no se sabe qué.

También es cierto que el Sr. Adame, concejal por el PSOE en el Ayuntamiento socialista, crea alarma social cuando actúa con negligencia e incompetencia al no atender a los ciudadanos cuando es requerido.

En el Ayuntamiento de Lucena existe el Servicio de Información y Atención al Ciudadano (SIAC). El primer objetivo de este servicio, según consta en su página en la WEB, es:

Mejorar la atención al ciudadano dando una respuesta rápida a su solicitud

Pues, resulta que el día 23 de noviembre de 2015, pedí, mediante escrito registrado en nuestro Ayuntamiento, una cita con el Concejal de Seguridad Ciudadana. Hasta la fecha, hoy 11 de mayo de 2016. Han pasado más 5 meses. No he obtenido respuesta.

Sigo con el manifiesto que hace referencia al titular con el que se acusa a la oposición política.

La autoridad en el municipio la ejercen, entre otros, la Policía Municipal, que la obtiene mediante oposición, y hace de ella su profesión de servicio a la comunidad.

Los Concejales ejercen sus funciones por acuerdo del Pleno Municipal en el que el pueblo deposita su soberanía.

¡Mal andamos cuando involucramos a la oposición política en lo que sucede o no sucede!

La oposición puede hacerse eco de actuaciones que incumplan la ley en cualquier materia y es potestad suya poner de manifiesto el hecho.

Es un despropósito, casi rayano en un acto dictatorial, decir que es deber de la oposición poner el hecho en conocimiento de la policía.

Corresponde a la oposición el control de los órganos de gobiernos.

Corresponde al político, que tiene competencias en la materia, comprobar si se ha incumplido la ley o no. Procediendo, posteriormente a negar el incumplimiento de la ley, si así ha sido o, en caso contrario, agradecer a la oposición su labor de preocupación por el bienestar de la ciudadanía.

En cualquier caso, me gustaría que el Sr. Adame, actuara como socialista y, si no puede, al menos, con lo que se conoce como “ser político” o “hacer política”, (siempre en beneficio de los ciudadanos), lo que se traduce en conseguir réditos de las críticas, aunque estas no se ajusten a la realidad y/o le dejen en mal lugar en  el cumplimiento de sus funciones.

El desempeño de sus labores como Concejal repercute, además de en la ciudadanía, en el Partido al que representa.

Por lo que estimo oportuno traer a colación la similitud que existe entre algunos jóvenes que, voluntariamente y a través Juventudes Socialistas, acceden al PSOE y entre los que por obligación tuvimos que estudiar “formación del espíritu nacional” y aprender el lema: «Vale Quien Sirve», con la diferencia de que nosotros “no comulgábamos” con el lema y nunca lo practicamos y sí sentimos como socialistas y somos socialistas.

Cuando hablamos de socialismo, del PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL, es preciso hacer ciertas consideraciones.
Hace unos días, un compañero y amigo de tertulia de Radio Lucena (José Antonio Sánchez) me comentaba, como de la lectura del libro “Política Para Una Izquierda Racional” del profesor Eric J. Hobsbawm, había entendido y me explicaba  qué tendríamos que hacer para llamarnos socialistas. Y me resaltaba que una cosa es llamarse socialista y otra sentirse socialista.

Yo, estando de acuerdo con él, iba más allá. No me quedaba ni en la definición ni en el sentimiento. Y le decía: “no basta con sentirse socialista. Hay que ser socialista. Ser socialista es que el sentimiento, con el que algunos se conforman, se convierta en la voz que con fuerza consiga una sociedad donde nadie tenga que sufrir, llorar, rabiar… El sentir es personal. El “SER” es darse a otros que también “SON”.

El “ser” socialista espera de sus concejales que sus funciones no la ejerzan solo como lo que en el derecho romano se llama “potestas” (la que da el cargo, actúan coercitivamente: imponen castigos, otorgan prebendas o privilegios. Es ejercer el poder por el poder.)

El “ser” socialista espera que sus concejales cumplan sus funciones con lo que, también en derecho romano, se llama “auctoritas” (Además de darla el cargo, es una cualidad inherente a la persona, fundamentalmente cuando se es socialista. La consecución de sus fines está por encima del interés personal y ejercen sus funciones con vocación de servicio a la comunidad)

Nunca es tarde para aprender conocimientos. Lamentablemente, a ser socialista no se aprende.

 

ANTONIO SÁNCHEZ VILLATORO