Comienzan las Fiestas Aracelitanas con la proclamación de la Aracelitana Mayor y su Corte de Honor y el pregón del Obispo de Bilbao Monseñor Mario Iceta, que pide a Lucena que viva intensamente “el regalo inmenso que es el Amor de María”

Sábado, 06 de Mayo de 2017 00:25 Noticias - Fiestas
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El Palacio Erisana acogió esta tarde la apertura oficial de las fiestas en honor de María Santísima de Araceli con la proclamación de la Aracelitana Mayor y  su Corte de Honor. El primer edil, Juan Pérez Guerrero, en su condición de alcalde de la muy noble, leal y mariana ciudad de Lucena proclamó a la joven Araceli Dorado Muñoz como Aracelitana Mayor.


Antes habían sido proclamadas las damas de su Corte de Honor: Carmen María Almagro Bueno, María Araceli Arévalo García, María del Carmen Campaña Cabezas, Marina Delgado Reyes, Rosa María Osuna Cuenca y Araceli Roldán Valverde, mientras las pequeñas damitas que precedían en el cortejo a la Aracelitana Mayor contemplaban este acto protocolario celebrado sobre las tablas del Erisana.


El alcalde acompañaba a la Aracelitana Mayor;  María Araceli Arévalo García estuvo acompañada por Rafael Ramírez Luna, Hermano Mayor de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli;  Araceli Roldán Valverde tuvo de acompañante a Francisco de Paula Huertas  González,  concejal  del Grupo Municipal del Partido Popular;  María del Carmen Cabezas Campaña iba con Manuel Lara Cantizani, concejal del Grupo Municipal del PSOE ;  Rosa María Osuna Cuenca era llevada por Diego Juan Chacón Morales, Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lucena; Marina Delgado Reyes fue del brazo de Juan Pablo Delgado Burgos, miembro de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli; y Carmen María Almagro Bueno fue al lado de Francisco de Asís Requerey Ramírez, Presidente de la Agrupación de Cofradías de Lucena. Por su parte, la edil de Fiestas, María del Mar Morales, estuvo acompañada por el concejal del Grupo Municipal del PSOE y primer teniente de alcalde, José Cantizani Bujalance.

Finalizada la proclamación, tal y como hicieron a su entrada en la sala teatral, damas y acompañantes abandonaron el recinto al son de la Marcha de Infantes interpretada por la Sociedad Didáctico-Musical Banda de Música de Lucena. Con las butacas vacías, regresaron luego al escenario para la fotografía de grupo, trasladándose después a la Casa Consistorial a fin de partir desde allí cruzando la Plaza Nueva hacia San Mateo.

PREGÓN DE LAS GLORIAS DE MARÍA
Ya en la Parroquia Mayor, el pregón dio comienzo con la presentación del pregonero, el Obispo de Bilbao Monseñor Mario Iceta Gavicagogeascoa, a cargo del Vicario Episcopal de la Campiña, párroco de San Mateo y consiliario de la cofradía aracelitana, David Aguilera Malagón, quien destacó del prelado bilbaíno su notable valía como clérigo y siervo de Dios y sus virtudes como persona.

De ambas facetas dio testimonio el sacerdote presentador, que conoció a Mario Iceta en 1992 en el Seminario de San Pelagio en Córdoba, donde David Aguilera ingresó al finalizar sus estudios de COU y coincidió con Iceta, que a sus 26 años y tras licenciarse en Medicina, sintió la llamada del Señor para ejercer el ministerio del sacerdocio.
Aguilera e Iceta compartieron clases en el seminario y viajes los fines de semana a Valenzuela y Albendín para dedicarse a la Pastoral. El presentador estuvo presente en la ordenación sacerdotal de Iceta el 16 de julio de 1994, de manos del Obispo de Córdoba Monseñor José Antonio Infantes Florido, seguida de su primera misa en el templo de Santa María de Gernica (Vizcaya), su localidad natal.

Iceta fue destinado a continuación a la Parroquia de la Asunción, de Priego de Córdoba, el municipio de David Aguilera, labor que compaginó con el puesto de profesor en San Pelagio. En 1998, el nuevo prelado de la Diócesis de Córdoba, Monseñor Francisco Javier Martínez Fernández, envió al sacerdote vasco a Roma, para que ampliara estudios licenciándose y doctorándose en Teología. De regreso a Córdoba, Iceta fue párroco de la Inmaculada Concepción en Almodóvar del Río y posteriormente de Santo Domingo de Guzmán en Lucena, donde fundó y fue el primer director del Centro de Orientación Familiar Juan Pablo II (COF) y realizó cambios en el Corpus Christi y en algunas procesiones. En 2007 dejó nuestra ciudad al ser nombrado canónigo arcediano de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba,  responsabilidad que mantuvo hasta su designación en 2010 como Obispo de Bilbao.

Repasados estos datos biográficos, David Aguilera se mostró honrado de ser amigo de Iceta, “un apóstol moderno” por su intenso trabajo evangelizador y que no se pliega a presiones políticas, mediáticas o eclesiales. Los cargos desnivelan, dijo el presentador, pero “la amistad iguala”, una amistad como la que profesa Mario Iceta, caracterizada por la libertad y la confianza.

Por su parte, el pregonero agradeció las palabras de su presentador y también dio las gracias a la Real Archicofradía por encomendarle el cometido de pregonar las Glorias de María, pues aunque el prelado de Bilbao confesó que no sabe pregonar, había aceptado gustoso el encargo porque es imposible decir no a la Virgen y suponía además la oportunidad de reencontrarse con la Patrona y con la gente de Lucena que tanto cariño le demostró cuando vivió aquí.

El hilo conductor del pregón, su idea esencial, sirvió como título del texto de Iceta: “Decir Madre es decir Amor” Con pasión y agradecimiento a la Virgen de Araceli. El pregonero recorrió los pasajes bíblicos con protagonismo o intervención de María, desde su Divina Concepción hasta la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, incidiendo en este mensaje y complementándolo además con citas de los papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco; poetas como Damián de Vegas y Gerardo Diego o santos como el Obispo San Andrés de Creta.

Iceta tuvo también recuerdos para las comunidades agustina y carmelita de Lucena y para el gremio de la madera y del trabajo en su conjunto a través de San José, cuya figura es un aliento para los trabajadores e igualmente para quienes carecen de trabajo o lo tienen pero en condiciones penosas, apuntó.

La Virgen María es la Madre, lo que es signo inequívoco de Dios, y cuida de todas las madres, especialmente de las gestantes. La Virgen es por ello fuente inagotable de Amor hacia sus hijos y todos los necesitados que requieren su amparo. En este sentido, el COF se hace eco de ese amor ayudando a matrimonios con problemas y a familias y personas en general. La prevención de la violencia familiar es otro objetivo primordial de este centro, aseguró Monseñor Iceta.

Los hijos, prosiguió, son un don del Señor y hay que amarlos por ser ese don. El amor de los padres es instrumento del amor de Dios, indicó el pregonero citando al actual Sumo Pontífice. Y en aras de dicho amor, todos debemos ser portadores de esperanza, señaló Iceta, “personas cántaro” que demos de beber a los sedientos desde una Iglesia servidora de los pobres y promotora de la justicia y la fraternidad. Iceta pidió a Lucena que esté en “estado de misión” prodigando el amor cristiano a hijos y foráneos. “El amor que se da es la fuente de la eterna alegría” y es un regalo que Jesús y la Virgen nos han dado para que lo compartamos con los demás, agregó.

La advocación de Araceli encarna el amor de una Madre por sus hijos, manifestó Mario Iceta, acompañada por la otra gran devoción de Lucena, Nuestro Padre Jesús Nazareno, “el Buen Pastor”. El Obispo de Bilbao concluyó su pregón instando a los lucentinos a “vivir intensamente el regalo inmenso que es el Amor de María”.

El pregón contó con la participación musical de la coral Gaudeamus de Gernica, bajo la dirección de Julia Foruria y con Jon Artetxe al piano, que interpretó los temas Ave María (Xavier Sarasola);  Pater noster, del mismo autor; y Nunc Dimittis y Dona nobis pacem, ambas de Albert Alcaraz.

Al finalizar el pregón, el Hermano Mayor de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli, Rafael Ramirez Luna, entregó al pregonero y al presentador una placa conmemorativa del acto, mientras que el alcalde, Juan Perez, también ha obsequiado al prelado y al párroco de San Mateo en nombre de la ciudad de Lucena.