Javier Gómez Molero: “No hemos cambiado tanto desde los romanos, seguimos siendo los mismos”

E-mail Imprimir PDF
Usar puntuación: / 1
MaloBueno 
El lucentino Javier Gómez Molero publica su quinto libro, con el que debuta en el género de la novela histórica, titulado La Caricia de la Serpiente. La metamorfosis de Nerón, el emperador sin escrúpulos. Catedrático de Latín de Bachillerato jubilado y autor de Totum Revolutum; Los dioses no eran tan divinos; La sonrisa de los mitos; y Néctar, ambrosía y unas gotitas de humor, con su nuevo trabajo Javier Gómez se adentra en una ficción con la Roma imperial y popular en contraste como telón de fondo sin abandonar el estilo literario ameno y divertido que es su genuino sello personal. Ya disponible en librerías, la presentación en Lucena de La Caricia de la Serpiente tendrá lugar el viernes 12 de mayo en el Palacio Erisana.

¿Qué le animó a abordar este proyecto y cambiar de registro respecto a sus obras precedentes?
Hasta ahora había escrito libros a nivel juvenil, de texto y de lectura obligada en institutos y también para el gran público. La decisión de escribir una novela histórica la tomé a raíz de mi estancia en Bruselas como profesor en la Schola Europea. Mis compañeros de oficio eran muy aficionados a este tipo de literatura y me lo contagiaron. Cuando volví a Lucena quedándome un año para la jubilación me traje bibliografía para empezar a elaborar esta novela, a la que he dedicado dos años, uno de investigación en bibliotecas y archivos y otro de redacción. La novela está ambientada en la época imperial del mundo romano, en el siglo I durante el reinado del emperador Claudio. Elegí a Nerón como personaje principal porque de niño me impresionó en la película Quo Vadis? encarnado por Peter Ustinov. Espero la recompensa de que el público la lea, tengo mi ilusión depositada en ello.

¿Cómo ha articulado la novela?
Tiene dos caras. Roma era una ciudad de contrastes y la novela también. Nos encontramos así un ambiente palaciego, con disputas continuas por el poder, junto a otro popular, con las callejuelas de un barrio humilde donde transitan ladronzuelos y prostitutas, en el que la vida se hacía en las tabernas y era una temeridad salir por la noche. Hay personajes reales tomados de la Historia de Roma y otros dos muy jóvenes, pertenecientes al hampa, que son de mi creación y actúan como hilo conductor del argumento. Un suceso les marcará a ambos para siempre y derivará en una conspiración que puede subvertir el poder establecido en Roma. A partir de ese momento dos clases sociales tan divergentes como poderosos y humildes convergen en una trama de acción y suspense.


¿Qué diferencias, ventajas o dificultades ha encontrado en el género de la novela histórica?

Me ha permitido más libertad. Es verdad que la novela histórica encorseta por un lado porque hay unos datos y unos acontecimientos indiscutibles a los que atenerse, pero por otra parte hay un margen de libertad para el autor, véase la trama, la ambientación y los personajes secundarios que es donde más me he divertido. He dotado a La Caricia de la Serpiente de un rasgo consustancial en todo lo que yo escribo que es el humor. Los dos jóvenes surgidos de mi imaginación viven situaciones hilarantes y divertidas, son dos pícaros cuan Lazarillo de Tormes y a veces me pregunto si la novela histórica se convierte en histérica con estos ramalazos de humor. Echo a faltar ese humor en el mundo de los romanos máxime cuando Roma era un pueblo que se divertía y lo tomaba todo a broma, incluso la muerte. Los entierros eran precedidos por un mimo con una máscara con los rasgos del difunto riéndose de los defectos del finado y de su forma de hablar o hasta de caminar. Utilizo el humor en mis textos porque me sale. Si no hay humor no me divierto escribiendo. Cuando llega el momento de ponerse serio lo hago, pero después siempre busco sitio para la hilaridad y la sonrisa y para eso nada mejor que poner a tus personajes en situaciones comprometidas. Esta novela tiene además una buena dosis de erotismo, algo que no había tratado hasta ahora. Mi mujer me dijo que me había pasado un poquito en algunos capítulos, sobre todo en el lenguaje, pero yo le digo que depende de quien pronuncie una palabra tengo que ponerla de una manera o de otra. Es un determinante que es quizá lo que hace original a la novela.

¿Ha aportado experiencias personales a la novela de sus estancias profesionales en lugares tan diferentes como Bruselas o Marruecos?

Nunca había caído en eso pero es una realidad incuestionable. Roma es una ciudad de contrastes. En cualquier manual se habla del palacio imperial, de templos, foros y basílicas de oro y mármol como imagen de una urbe cosmopolita con más de un millón de habitantes de toda raza y procedencia, al igual que una ciudad cosmopolita actual. Pero Roma también recuerda a las medinas de Fez, Casablanca o Rabat. Puede que de modo inconsciente haya querido reflejar esa dualidad.

¿Planea una continuación para La Caricia de la Serpiente?
La novela termina cuando Nerón tiene veinte años y aún no se ha convertido en el monstruo por el que es conocido. En un determinado punto de la narración se convierte en el protagonista principal mientras los dos pícaros desaparecen de la escena. Nerón tiene mucho recorrido en su metamorfosis de niño y joven a adulto. Van a salir a relucir aspectos de su vida con lo cual me interesa seguir con su historia. Hay mucha documentación sobre este emperador y estoy muy ilusionado con iniciar esta segunda parte. La que sí tengo prácticamente terminada es otra novela histórica de características similares ubicada en un contexto anterior, el de la Roma republicana de Julio César, Cicerón o Pompeyo. Si tengo la suerte de publicarla y ojalá en esta misma editorial Kailas, el lector comprenderá la diferencia ente la República y el Imperio. El periodo republicano fue un tiempo de personalismos y de luchas por el poder personal aunque con gran participación del pueblo en la vida política mediante asambleas y elecciones, mientras que en la etapa imperial el pueblo no contaba para nada porque predominaba el poder absoluto y omnímodo de los emperadores entroncado con la divinidad.

¿La novela histórica es un buen instrumento para difundir la cultura clásica grecorromana?

Sí, pienso que es el sistema ideal. En los últimos años, las novelas de Santiago Postiguillo ambientadas en el mundo romano han contribuido a poner de moda a la época clásica. La novela histórica es un vehículo idóneo para aprender no sólo Historia en sí, sino también la ambientación y recreación del mundo antiguo de una forma amena y constructiva. Estoy seguro de que los lectores van a aprender deleitándose.

¿Ha cambiado mucho el mundo desde los romanos hasta la actualidad?

Los problemas son los mismos, desde el tráfico, con pasos de peatones, embotellamiento de carros y prohibición de que circularan de día, hasta el paro galopante. En Roma había 200.000 personas que dependían para sobrevivir de los repartos mensuales de trigo, que se les daba gratuitamente o a precio regalado. Y no olvidemos otros problemas que padecían como el de la natalidad o, cómo no, la corrupción política. No hemos cambiado tanto desde los romanos, seguimos siendo los mismos.