Colaboradores

La infancia carente, por Julián Valle Rivas

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La fila era extensa, infinita, plagada de gente, niños en su mayoría, que aguardaba pacientemente turno con el trasiego normal. Lucía tendría cuatro o cinco años. Se acercaba, cogida de la mano de su madre, con cierta cortedad, la mirada de ojillos negros gacha, a aquél pomposo señor, emisario de un rey llamado Melchor. Cuando la sentó en su regazo, todavía se mostraba distante e incómoda, un tanto avergonzada, la punta del dedo índice en la comisura de los labios.

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"El político", por Julián Valle Rivas

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El hombre tiende a cultivar una suerte de artes cuya inmutabilidad es, a todas luces, infame. O lo que se alteran son los medios, conservándose los modos. Uno consolida esta percepción cuando ve películas como «El político», la gran obra de Robert Rossen, que le valió el Oscar como mejor película de 1949, recibiéndolo él en calidad de productor.

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El largo día, por Julián Valle Rivas

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¿Por qué el día es tan largo?, te preguntas cada noche al ir a dormir. Coges la postura mientras te arrebujas bajo las sábanas, cierras los ojos, respiras profundamente un par de veces para relajarte y procuras dejar la mente en blanco, facilitando el trabajo bioquímico del cerebro, procurando que presione el interruptor cuanto antes y te mande lejos del mundo real.

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La imagen, por Julián Valle Rivas

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La imagen siempre ha sido un elemento primordial en todas las facetas de la vida humana. Esa primera impresión, al conocer a alguien. El aspecto, al presentarnos en el trabajo. La figura cincelada, sea a base de golpes de efecto, de reveses, sea con la perseverancia de quien considera la apariencia un factor más de su persona o un punto favorable hacia su objetivo. Las poses de conquista, vinculadas al sexo. El reflejo externo capaz de impeler cualquier sentido ajeno…

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Ni piedad ni perdón, por Julián Valle Rivas

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Ha sido un mal año éste que termina. Para mí. Para la gran mayoría de españoles (decir todos, sería mentir). Una mierda de año… no pintando demasiado bien el que se presenta. Y ahórrese lo de la esperanza, lo de la confianza o, peor, lo del nuevo año será mejor. Hágame el favor. Sólo hace falta observar, escuchar, analizar, ser consciente de la realidad.

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De secretos y mazmorras

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La lacra social que constituye la violencia de género y la problemática asociada actual, nos obliga a plantar cara al problema. Realizar una prevención eficaz a nivel informativo, educativo o incluso divulgativo como la que esta semana se realiza a través de las actividades y actos que están teniendo lugar en diferentes sesiones y lugares de la ciudad a iniciativa de nuestras autoridades municipales locales, cuerpos de seguridad del estado, asociaciones, ciudadanos y ciudadanas que a título particular participan en dichos eventos, es loable.

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EL IV REICH, por Julián Valle Rivas

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En varias ocasiones he hablado —o escrito— sobre nuestra idiosincrasia, sea española en general o lucenesa en particular. Normalmente para criticarla… Vale… De acuerdo… Siempre para criticarla, para destacar sus aspectos negativos. Esa raíz carpetovetónica tan propia y distintiva, aquella que lucimos con negligente orgullo o manifestamos con inevitable impulso genético. Pero, en este juego de perfiles, maneras, conductas, costumbres e identidades, participa toda la humanidad. Por ello, le llegó el turno a Alemania.

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Mi ambición rubia, por Julián Valle Rivas

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La primera vez que la vi miraba al mar desde un acantilado de la Riviera francesa. El dorado de sus cabellos y el brillo de sus ojos azules resaltaban sobre el fondo del idílico paraíso, fusionando cielo y mar sobre la lejana línea de un horizonte perdido a cientos de millas, arrastrando consigo un áureo sol, impotentes ante la divina, suave, angelical belleza de aquella mujer irrepetible. El rubio de su corta melena y el zarco de sus ojos suplantaban, pues, con donosa superioridad, la estampa concedida por la Naturaleza al paraje de la costa mediterránea.

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Con la sombra de Richelieu, por Julián Valle Rivas

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Cada vez que finalizo el último volumen de la trilogía de «los mosqueteros» —el quinto de mi colección— lo hago con una amarga sensación de tristeza; cierta congoja que me oprime la garganta, me reseca el paladar y me aguijonea la yema de los dedos, allí donde las hojas de buen papel marcaron el paso del relato.

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Los disciplinados, por Julián Valle Rivas

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Por el título, a priori, podría parecer una película de Pajares y Esteso. Nada más lejos de la realidad. O no. Los españoles estamos curtidos en mil batallas. Después de tantos siglos, asumimos determinados comportamientos, los cuales otros países calificarían de deshonestos, corruptos y aberrantes, como propios de nuestra idiosincrasia. No nos despeinamos ni alteramos ante escándalos de aprovechamiento económico —o de otra índole— supuestamente… reprobables, siendo prudentes.

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