SOY ESPAÑOL, por Vicente Dalda

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Sí, soy español, no solo por derecho de sangre o por derecho de suelo, lo soy porque me gusta mi país, amo a España y también me duele España. Cuando realmente amas algo, te duelen sus defectos, te duelen sus imperfecciones, te duelen sus equivocaciones, te duelen sus políticos, especialmente  cuando  anteponen  sus   intereses   particulares   a   los   generales,  cuando se corrompen, cuando son incapaces de reconocer sus errores, cuando en lugar de buscar soluciones y construir un entorno mejor intentan sacar rédito electoral a sus acciones, sin buscar el bien común.

Me horrorizo cuando un hombre es violento con una mujer, cuando una mujer retuerce y falsea los hechos para perjudicar a su pareja, amo la vida y me duele cualquier tipo de maltrato hacia las  personas  y hacia los  animales; me  sangra  el alma cuando no cuidamos  el  medioambiente e hipotecamos los recursos de nuestros nietos, cuando arde Doñana o arde Galicia.

Sufro al ver que los poderosos en nuestro país no piensan en el conjunto de los españoles, también con la injusticia y más aun con la desidia de algunos funcionarios, servidores públicos de los españoles, que no hacen bien su trabajo. Jueces y Magistrados cuando tardan años en que se haga JUSTICIA, tarde  y mal,  mientras  mis conciudadanos,  también españoles lo sufren y lo padecen. Sangro en el alma, cuando veo que otros españoles se quieren ir de nuestra casa común o cuando otros, sobradamente preparados, se tienen que ir por no encontrar un puesto de trabajo.

Disfruto cuando he ido a los San Fermines, la Tomatina o las Fallas, me encanta la gastronomía de mi país desde el salmorejo, hasta el cocido madrileño pasando por la paella valenciana o el bacalao a la bilbaína. He dado la mano a otros para bailar una sardana, me he reído intentando bailar una sevillana del poco arte que tenía, hasta que alguien con mucha gracia me explicó lo de coger la manzana. Gozo con una ópera en el Liceo , una zarzuela en el Teatro Real, o los cientos de gaiteros en Santiago. Me encanta el mar, el frio Cantábrico, el suave Mediterráneo o las playas de Cádiz.

Me emocioné con los Juegos Olímpicos de Barcelona y grité GOL cuando nuestra selección se ganó su estrella. Discuto en los bares de política y me gusta  cuando alguien dice venga “otra ronda mas”. Me encantan las mujeres de nuestra tierra, la melosidad de las gallegas,los ojos de las andaluzas… Vibro con los éxitos de nuestros deportistas, de nuestros músicos e intelectuales   por no decir de nuestros paisanos actuando en peliculas de productoras internacionales.

Me enorgullece que España sea el destino de millones de turistas que vienen a disfrutar y que nos dicen "como en España en ningún sitio". Me siento seguro en mi país, respeto las ideas de los demás y los demás respetan mis ideas. Confío en nuestras Fuerzas Armadas, la Guardia Civil, la Policia, las apoyo, pero me encanta también tener la libertad de criticarlas, con la absoluta certeza de que no voy a tener ninguna represaría.

Tan español me parece alguien que defiende las ideas de Podemos, como del PP,  de izquierdas o de derechas, alguien que es creyente, como el que no lo es. El que pertenece a un club  o asociación,  como el  que no,   el  que  es  del   Madrid  o  del Barcelona.  Absolutamente  todos conformamos España y amo esa diversidad,   cuando estoy fuera,  en el extranjero disfruto encontrándome un compatriota, que sin conocernos de nada nos sentimos unidos como si nos conociéramos   desde   hace  tiempo.  Me  emociona  cuando  nuestra bandera  es  izada en campeonatos deportivos a nivel internacional.

Respeto nuestros símbolos, bandera, escudo, himno, los comunes como los particulares, pues tan española es la bandera catalana como la vasca o la andaluza, como tan monumento español es la Sagrada Familia, la Mezquita, o el Acueducto. También respeto a los que los utilizan en sus prendas de vestir o en sus balcones, en especial, valoro en estos días que ha sido portada por una pluralidad y diversidad de españoles pero, aun cuando yo no lo haga, también amo a España y me siento muy español. Amar y sentir a España se lleva en el corazón, es patrimonio de todos y cada uno lo expresa libremente, no por criticar o lanzar gritos de viva España se es más español.
Por lo menos así lo entiendo yo.

Quiero terminar, hoy Día de la Hispanidad, recomendando releer a José Ortega y Gasset y su obra España invertebrada, creo que más que nunca puede ser de gran ayuda, pues no solo vale un sentimiento, también necesitamos de un proyecto de España donde, como él dijo: “vivir como parte de un todo y no como todos aparte”, “no conviven por estar juntos, sino para hacer juntos algo” y “mandar no es simplemente convencer ni simplemente obligar, sino una exquisita mixtura de ambas”.
 

Vicente Dalda

 

Lucena, 12 de octubre de 2017